Jacobo Bergareche regresa con Tío grande, su libro más personal: una sorprendente obra sobre los vínculos insospechados que a veces nacen del dolor y la pérdida, y sobre el poder de las historias para ayudarnos a atravesar el duelo.
Tío grande surge de un torneo de mus, el que Bergareche organiza cada año en memoria de su hermano Roque. Durante una de esas celebraciones, mientras negocia con Amadou —el joven encargado del local— la hora del cierre, decide contarle la historia de su hermano, asesinado en Luanda en 2012, con la esperanza de conmoverlo y poder alargar la jornada. Amadou le responde con la suya: la de un niño de doce años que huyó de Guinea-Conakri junto con cinco amigos para intentar llegar a Europa. El viaje duró cuatro años; solo dos de ellos lo lograron.
Aquel encuentro lleva al autor, dos años después, a viajar con Amadou hasta Bominí, la pequeña aldea guineana de la que salió siendo niño. El regreso conduce a Bergareche desde Conakri hacia el interior del país y le permite conocer el paisaje, la familia y las circunstancias que precedieron a la huida de Amadou, además de acercarse a la realidad de tantos migrantes invisibles.
Con el viaje compartido como hilo conductor y a medio camino entre la memoria, la crónica de viaje y el ensayo, Tío grande entrelaza la historia de Amadou, el recuerdo de Roque y la propia experiencia de Bergareche para abordar temas como el duelo y la memoria, el poder de las historias para dar sentido a lo vivido, la migración y la desigualdad, la identidad y la invisibilidad, o los vínculos que nacen del encuentro con el otro.
Una obra honesta y conmovedora que, tras el éxito de Los días perfectos y Las despedidas, confirma a Jacobo Bergareche como uno de los escritores más versátiles de la literatura española.
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