
Alfonso Martínez presenta su libro “Tocando La Zambomba”, o
lo que es lo mismo, la manera más bizarra de masturbarse con 101 posturas
diferentes. Para buscar el origen de este libro, hay que remontarse unos años,
cuando Alfonso se convirtió (de manera forzosa) en lo que el gobierno llama
“joven aventurero”. Tras un presente profesionalmente incierto, decidió “coger
al toro” por los cuernos y probar fortuna en otros lugares. Se fue a Australia,
dónde vivió una experiencia increíble y tuvo tiempo de completar uno de sus más
grandes sueños: escribir un libro. El resultado fue este “Tocando la Zambomba”
con el que pretende sorprender a los lectores más desinhibidos. 101 maneras de
practicar onanismo, para los que quieran aceptar el reto. Con rigor científico,
fotos ilustrativas, buen humor y un puntito de subversión. Los ingredientes
perfectos para disfrutar con un libro que no dejará indiferente a nadie y que
demostrará su eficacia desde la primera página.
La idea de escribir esta obra, surgió a raíz del gran vacío
documental que existe sobre el tema de la masturbación masculina. Curiosamente,
una de las practicas más cotidianas de la humanidad, es considerada tabú por un
amplio espectro de la sociedad. Mientras otras actividades, como pueden ser las
tendencias sexuales, han sido aceptadas con naturalidad, este “patito feo” de
sexo, continua siendo obviado por la opinión pública. Y concretamente, por el
mundo del arte. Pocos libros podemos encontrar donde se hable específicamente
del onanismo. O de las pajas, hablando en “castizo”. Y es que este manual, bien
podría ser subtitulado como “El Pajasutra Hispánico, las 101 maneras de hacerse
una paja”. Esperemos que algún día este “hermano pequeño” del Kamasutra pueda
ser comparado con el universal tratado sobre el sexo.
“Tocando la Zambomba”
ha sido auto-editado en Bubok.com y se
puede adquirir en
1 comentario:
Llegar al concepto Pajasutra require un suicidio de la autoestima o un estado mental pre adolescente.
Recordartorio de chistes y maquinitas para masturbarse mecánicamente, tiene aspectos de tragicomedia amarga, aunque si se trata de comedia pura entonces no existen limites ni reglas.
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