Malala, la joven pakistaní que fue tiroteada por los
talibanes hace un año por defender el derecho universal a la educación, ha sido
galardonada con el Premio Sajarov de Libertad de Conciencia que concede la
Eurocámara. Este importante reconocimiento le ha sido concedido en la víspera
del fallo del Nobel de la Paz, premio para el que su nombre suena entre los
favoritos.
Este galardón coincide con la publicación de "Yo soy
Malala", el excepcional relato de una familia desterrada por el terrorismo
global, de la lucha por la educación de las niñas, de un padre que, él mismo
propietario de una escuela, apoyó a su hija y la alentó a escribir y a ir al
colegio, y de unos padres valientes que quieren a su hija por encima de todo en
una sociedad que privilegia a los hijos varones.
“Espero que este libro llegue a gente de todo el mundo,
para que cobren conciencia de lo difícil que es para ciertos niños el acceso a
la educación. Quiero contar mi historia, que será también la de los sesenta y
un millones de niños que no cuentan con ese acceso. Quiero que forme parte de
una campaña para que todos los niños y niñas tengan el derecho de ir a la
escuela. Es su derecho básico”, nos dice Malala Yousafsai.

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