Hay rincones que quieren escapar a veces del barroco. Desean trazar senderos cercanos al pensar multidisciplinar del Renacimiento. A veces tropiezan con piedras del románico, otras quedan ancladas en el neoclasicismo.
Con el paso de los golpes, su piel se salva de acabar ajada por la continua intromisión de fonemas en busca de aliento.
Si alguien necesita un lugar de reposo, puede acercarse a este rincón.
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