
Al ambicioso camino --marcado por conjuras, como la célebre de los Pazzi, asesinatos y estratégicas alianzas-- hacia la consecución y consolidación de su poder, se suma en los Médicis una faceta diferencial, que les confiere un valor único: su amor y dedicación a las artes, las letras y las ciencias, que se transmite, como si de una herencia genética se tratara, de generación en generación.
Proteger y fomentar la cultura fue para ellos una misión primordial y a la vez placentera, que por una rara conjunción halló una genial respuesta en los hombres de talento de la época. Alrededor de los Médicis brillaron, entre otros muchos, Bramante, Brunelleschi, Donatello, Masaccio, Mantegna, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Maquiavelo, Pico della Mirandola, Cellini y Galileo. Nunca, en ningún otro país, se concentró en un reducido espacio y en un tiempo limitado tanta excelencia en el campo del saber.
Alejandro Dumas (1802-1870), escritor francés, nació en Villers-Cotterets. Fue un autor muy prolífico y popular en su época y adquirió una considerable fortuna, que fue dilapidando por su tren de vida. Se le conoce sobre todo por sus novelas históricas como Los tres mosqueteros, El conde de Montecristi o El collar de la reina, y por sus obras teatrales Enrique III y su corte, La tour de Nesle y Kean, entre otras. En sus Crímenes célebres, recrea la historia de personajes notorios: los Borgia, los Cenci, María Estuardo e el mariscal Murat. Murió en Puys, en casa de su hijo, también escritor. En el año 2002 su cuerpo fue trasladado al Panteón de París.
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Gemma Martínez
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