El mar en ruinas comienza allá donde termina la Odisea. Y es el momento, sobre todo tras ver la película de Nolan, de saber que sucedió. Así que Penélope se adelanta por una vez a dar su versión de los hechos, tejiendo una sorprendente continuación del gran clásico universal, llena de lances y escenas inolvidables. Los personajes inmortales de Homero hablan de nuevo con su humana voz, una voz donde resuena también la máscara espléndida y atroz de los mitos griegos. Una novela de enorme aliento y ambición, con ansia de epopeya, revestida de un lenguaje fastuoso que transciende la mera eficacia narrativa para, gracias al talento de David Torres, indagar en los oscuros mecanismos del poder, la locura y la forja de las leyendas. Tras su largo viaje de regreso y algunos años de felicidad en Ítaca, Odiseo parte en busca de Ulises, un guerrero desconocido al que los bardos griegos adjudican sus hazañas y que, al parecer, todavía no ha vuelto a casa. Penélope vuelve a coger los hilos mientras el fatigado héroe se echa otra vez a la mar, en busca de un pasado que emerge en los escollos de viejos peligros, los ecos de antiguas amantes —Circe, Calipso— y la sombra de un enemigo inesperado y terrible, todo ello ilustrado magníficamente, no sin afán de misterio, por Federico del Barrio. Una superproducción literaria. |
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