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Valeria, una de las concursantes del reality show La cárcel, aparece muerta en su celda. En medio del estupor y el caos inicial, Vera, la directora de producción, toma las riendas y piensa que, cueste lo que cueste, hay que mantener la noticia en secreto hasta que acabe el programa, un mes.
Antonio, el director del programa, y Claudia, la redactora que ha descubierto el cadáver, creen que va a ser imposible mantener el secreto; solo Alina, la ayudante de dirección, confía en el poder de Vera y en su capacidad de manipular al público para llevarlo por donde los guionistas quieren.
Unos cuantos cambios de guion dan los resultados esperados y los únicos que, con mucha discreción, se pasean por el escenario del crimen son los subinspectores de la policía Rodrigo Arrieta y Alejandro Suárez, quienes poco a poco irán descubriendo que la víctima fue envenenada, que tres de los concursantes entraron en el programa porque fueron falseadas sus puntuaciones, que alguien trató de chantajear al director de contenidos y al director del programa… pero los hallazgos aportan más bien poco a la cuestión del asesinato. Y de repente, aparece un segundo concursante muerto. No puede ser una casualidad, porque el informe médico dice que lo han envenenado con la misma sustancia que a Valeria.
Una flor que alguien deja en el armario del concursante muerto se convierte en la única pista para que el subinspector Arrieta pueda desenmascarar al asesino.
Alicia G. García nació en Gijón en 1972. Diplomada en Ciencias Empresariales. Buenos días fue su primera novela, que resultó premiada en el certamen de novela corta Princesa Galiana 2009. Es autora de varios relatos y novelas más que le han valido el reconocimiento de los
Necios y ridículos
Desubicados, maltrechos, los personajes de Necios y ridículos recorren los pequeños infiernos del día a día en busca de dignidad. Dos estudiantes malparados en pos de una fantasía revolucionaria, una madre furtiva perseguidora de un fantasma, un padre endeudado y su hijo atrincherados en un hogar vacío o un par de veteranos insolidarios en permanente duelo verbal forman parte de los aleñados de la sociedad que retrata este libro. Son transeúntes orgullosos de su irrelevancia. Seres maltrechos, nadando contracorriente, a los que la fuerza centrífuga del gran sumidero en que se ha convertido el bienestar no concede ni un respiro.
Gonzalo Calcedo, una vez más, rinde tributo en esta colección a una forma de narrar que encara la vida sin solemnidades ni trampantojos literarios. Siete cuentos extensos, que giran melancólicamente sobre sí mismos. La vida contemplada de frente, sin balizas que guíen al lector complaciente. La vida con sus cicatrices ajadas como flores, que rememoraba Stephen Crane tras la batalla, dolorosamente al descubierto.
Gonzalo Calcedo
Gonzalo Calcedo (Palencia, 1961), es autor de una quincena de libros de relatos, entre ellos Esperando al Enemigo y La madurez de las nubes (Tusquets), Cenizas (Pre-Textos), El peso en gramos de los colibríes (Castalia) o El Prisionero de las Avenida Lexington (Menoscuarto). Ha obtenido premios como los NH, Cortes de Cádiz, Caja España, Tiflos o Hucha de Oro. En 2016 fue finalista del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, el premio al libro de cuentos publicado más importante del ámbito hispano, con Las Inglesas (Menoscuarto).
Ha participado en numerosas antologías del género como Los Cuentos que Cuentan (Anagrama, 1998) o Cuentos de Hijos y Padres (Páginas de Espuma, 2001).
Por último, ha publicado tres novelas que alivian sus “estacionales” momentos de flaqueza respecto a la brevedad, La pesca con mosca (Tusquets), Playa Omaha (Salto de Página) y Senectus (Unaria).
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