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320 páginas • 17 x 24 cm.
ISBN: 978-84-15601-93-7
PVP: 27.00 €
«La propuesta
estética de Pablo Auladell cautiva por igual a niños y adultos, gracias a
su maestría técnica y a un elegante clasicismo que impregna de poesía todos
sus trabajos».
Ilustrarium
«Auladell ha
conseguido recrear fielmente en imágenes el universo poético-narrativo que
Milton logró armar en una obra de gran perfección técnica y estructural
como es El Paraíso
perdido».
Juan Penalva, Diario Información
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pablo auladell
El Paraíso perdido
El Paraíso perdido, la célebre obra maestra de John Milton, es
uno de los principales poemas épicos de la literatura universal, en la
línea de las dos grandes epopeyas homéricas o la Divina Comedia. Su autor, John
Milton (1608-1674), acaso el último de los grandes poetas barrocos
ingleses, compuso un largo poema narrativo en doce cantos o libros (los
mismos que tenía la Eneida)
cuando ya se había quedado ciego, lo que lo emparentaba todavía más con
Homero.
Como es bien sabido, la obra pone en juego la historia paralela de una
doble caída, la de Satán (a quien la ira divina precipitará a los abismos
más alejados del Cielo, a las dolientes profundidades sobre las que el
ángel caído reinará por toda la eternidad, herido en su orgullo y tramando
una venganza sin fin) y la de Adán y Eva (que se verán expulsados del
Paraíso terrenal y arrojados a la mortalidad, a un mundo habitado ya por la
ruina, la finitud y el pecado).
Así, el ángel rebelde provoca la perdición de la nueva criatura (que habrá
de llevar siempre en sí esa doble naturaleza, angélica e infernal) y abre
un nuevo tablero de juego para su eterna disputa con Dios.
La adaptación que realiza Pablo Auladell es impresionante en todos los sentidos:
tanto por el pulso narrativo que demuestra al verter en viñetas el largo
poema de Milton, como en el apartado puramente gráfico (que sabe articular
lo evocador, lo grácil, lo grotesco, todos los tonos celestes e infernales
de la obra). Auladell sabe honorar el acierto de Milton a la hora de
presentar a un Satán que, aunque caído y maldito, en su orgullo y en su
rebeldía, no ha perdido la dignidad.
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