El diplodocus, por ejemplo, parece enorme y tiene un cuello larguísimo, pero es solamente porque necesita alcanzar hojas en las copas de los árboles más altos. Ben Lerwill, el autor, va proponiendo diferentes ejercicios para interactuar con el lector. Y las divertidas ilustraciones de Erica Salcedo seguro que os sacan más de una risa.
No os perdáis este libro para aprender las características de los dinosaurios más (o no tanto) aterradores, ¡mientras jugáis con ellos! |
No hay comentarios:
Publicar un comentario