Subes al tren con tus prejuicios, tu miedo, tu soledad. Se producen los encuentros, cada viajero es un misterio. El tren interminable atraviesa el día, la noche, el día… ¿Quién podrá salvarte? No hay escapatoria y el propio viaje es una huida. No hay tiempo en los vagones y la velocidad corre sobre los raíles. Este es el trazo de la novela.
Javier Sáez de Ibarra nos introduce en el microcosmos esencial de sus personajes, el juego, la seducción, el amor, la rivalidad, la frustración, la confianza.
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