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Ya nadie lee a Pentti Saaritsa es un díptico poético, bien diferenciado. La primera parte, post-vanguardista con notas irónicas, donde el azar, la iluminación súbita y el hallazgo poético no son menos importantes que la construcción del poema, las lecturas efectuadas o las experiencias pasadas; un diálogo entre la autora y Pentti Saaritsa, una serie de revelaciones dadas y culminadas en preguntas sin respuesta, tal vez, como la propia vida. La segunda parte tiene un estilo simbolista en el que, a través de una incursión en una noche a veces lúcida, a veces distante, a veces dilatada, la autora revela cómo su insomnio puede ser una forma de acercamiento a la reflexión y a la creación poética.
“Quizás existan pocos contextos tan propicios para la aparición del poema como la noche, como cuando se han acallado los ruidos, las urgencias y el lenguaje cotidiano, y entonces llega la especial intimidad donde, en mi caso especialmente, escucho la voz y el mensaje, aunque siempre esperando, con ansia, que llegue la luz de nuevo”, dice Alba Sabina Pérez.
Si algo llama la atención de esta primera poesía de la poeta tinerfeña es la coherencia de su voz con la voz de su narrativa, igual de brillante, desequilibrada para destellar, generando la ilusión, al menos, de que nos encontramos ante un talento raro, infrecuente, insólito, extraordinario.
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