Colección: Literatura Rey Lear
Páginas: 48
Formato: 15,5 x 23,5 Tapa dura con sobrecubierta
Precio: 14,95 €
ISBN-13: 978-84-941594-3-5
IBIC: YBCS
El
tiburón vive solo en el fondo del mar, pero en sus sueños los habitantes del
océano son amables y cercanos. La realidad, sin embargo, le demuestra cada día
que su apariencia se impone y aleja a peces, tortugas, calamares… Cada uno de
ellos es un ejemplo de incapacidad para el diálogo: por los prejuicios, por
adelantarse a las palabras del otro. Nunca escuchan. Un día el tiburón sigue el
rastro de una melodía y la música va a descubrirle otra forma de comunicación.
La escritora e ilustradora Carmen García Iglesias, premio Apel.les Mestres
2005, propone una fábula sobre la incomunicación dirigida a todos los públicos,
desde los niños hasta los adultos que deseen perderse por el colorista mundo
submarino de sus pinceles y texturas, poblado por innumerables especies de
animales que habitan los silenciosos abismos abisales.
27 Relatos policíacos
Varios autores
Prólogo: Manuel G. Altava Lavall
Colección: Literatura Rey Lear
Páginas: 400
Formato: 14 x 21 Rústica con cuadernillos cosidos al hilo
Precio: 19,80 €
ISBN-13: 978-84-941594-1-1
IBIC: FF
El colectivo de escritores
policíacos conocido como 12 Plumas Negras ha crecido ya hasta sumar 27 autores,
que escriben otros tantos relatos de literatura criminal. Entre los recién
llegados hay algunos clásicos como Lorenzo Silva, Jorge Martínez Reverte, Rosa
Ribas, Juan Bolea, Carlos Salem, Mariano Sánchez Soler… Pero a todos los anima
la misma pasión por el género negro y la buena literatura. No están todos los
que son, pero todos los que están sí permiten apreciar el pulso de la narrativa
policíaca española actual, cuáles son los intereses de sus autores, por qué
crímenes se decantan… Y, claro, hay de todo, asesinatos, robos, malos tratos y
gran variedad de personajes: delincuentes jóvenes e inexpertos, mujeres
cargadas de odio y razones para matar a sus maridos, policías y políticos
corruptos, maderos de izquierdas que ajustan cuentas a los fachas… y hasta
gente normal. En fin, como la vida misma.



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