Carlos Bassas del Rey gana el VII premio de novela
negra Ciudad de Carmona con El honor es una mortaja
25 de octubre de
2013.-El escritor catalán Carlos Bassas del
Rey ha sido el ganador del VII Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de
Carmona con su obra El honor es una mortaja, un galardón que recibirá
hoy vienes a las 20:30 horas en la antigua Capilla de la Residencia de San
Pedro de Carmona de manos del Alcalde de la ciudad, Juan Manuel Ávila
Gutiérrez, y de Manuel Pimentel Siles, presidente de la editorial Almuzara.
El honor es una
mortaja es una novela de lenguaje descarnado y
diálogos punzantes y ágiles. Una narración trepidante por la que discurre un
elenco de personajes que remite al más clásico género negro: policías de
diferentes pelajes y generaciones, asesinos profesionales, matarifes novatos,
un detective de oscuro pasado, mujeres que pagan por los pecados de sus maridos
y un turbio empresario del crimen. Pero es también un recorrido por distintas
formas de entender la venganza, el honor y el deber en dos culturas
muy lejanas, pero quizá no tan distintas.
Para su autor se
trata de una historia de venganza a la que se le ha eliminado todo el
componente emocional. “Me interesaba explorar la posibilidad de un personaje
que decide acometer una venganza sin odio, sin que sus sentimientos jueguen un
papel en su motivación, sino por simple sentido del deber, como un supuesto
samurái clásico. Por una cuestión de obligación. Ver si ese hecho anula el
propio concepto de venganza tal y como lo entendemos en occidente; si la
venganza, para ser comprendida como tal, necesita de esos mimbres o no. Así es
la pena de muerte, por ejemplo: una venganza fría, institucionalizada y
mecanizada en la que se aplica un deber sin que los sentimientos jueguen un
papel en ello”.
La historia
comienza cuando un rumano es asesinado con el cubo de una fregona; un
inmigrante muerto que no importa a nadie, salvo al hombre que ha querido
arrebatarle la vida y al policía que habrá de ocuparse del caso. Al primer
cadáver le seguirá el de un cómplice, ambos crímenes unidos en apariencia por
el mismo asesino, torpe pero resuelto.
El inspector
Herodoto Corominas tira del hilo hasta relacionar estos crímenes con un atraco
ocurrido dos años atrás en el que muere una mujer y su hijo, cuyo padre
amnésico está condenado a olvidar quién fue el asesino. ¿Por qué iba alguien a
vengar la muerte de dos completos extraños, a los que no recordará jamás?
El honor es una mortaja es una novela que entronca
ejemplarmente con los cánones clásicos del noir, un ámbito literario en
el que la tradición de los Chandler, Hammett y compañía pesa lo suyo y ha
ejercido desde siempre un notable influjo entre los incondicionales del género.
Bassas ha urdido una trama en la que la venganza juega un rol esencial, y en la
que los diálogos, chispeantes y cargados de sarcasmo e ironía, constituyen una
baza ganadora de primer orden.
“Me gusta el
género negro porque, más allá de las tramas policiales, detectivescas,
criminales, es un género social muy apegado al terreno, al día a día. De un
realismo a veces doloroso, otras irónico, otras mordaz. Al menos el género
negro que a mí me gusta, el que parió Manuel Vázquez Montalban y el que
practican Camilleri y Petros Márkaris, otros dos grandes referentes; y el que
nos regalan escritores como Guillermo Orsi, Lorenzo Silva, Fred Vargas,
Leonardo Padura o Amir Valle: compromiso con la realidad, crítica social,
personajes de la calle, que uno se encuentra por la vida. Es la novela negra
que inició Hammett”, comenta el autor.
Carlos Bassas del Rey (Barcelona, 1974) es Doctor en Ciencias de
la Información por la Universidad de Navarra. Completó su formación como
guionista con seminarios internacionales impartidos por maestros como Richard
Walter o Linda Seger y es escritor audiovisual de diversas productoras, labor
que compagina con la docencia en la Universidad Pública de Navarra y en la
Escuela de Imagen y Sonido de Pamplona.
Ha escrito cortometrajes, documentales, largometrajes,
videoclips y spots publicitarios para empresas nacionales y multinacionales.
También ha dirigido e impartido numerosos cursos de escritura creativa y
narrativa audiovisual, ciclos de cine y conferencias sobre el séptimo arte,
además de ser comisario de dos exposiciones («De Altamira al cinematógrafo: una
odisea de la imagen» y «Navarra y el cine»).
En 2007 fue galardonado con el Premio Plácido al Mejor
Guión de Largometraje en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa,
y su guión Malinche fue subvencionado por el ICAA en las Ayudas al Desarrollo
de Guión de Largometraje. Ha desempeñado labores como director de fotografía y
montador, además de ejercer la crítica de cine en diversos medios y ser jurado
en certámenes de cortometraje (Peralta, Bidasoa, Pamplona).



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