Álbum de familia
Penélope Lively
Traducción: Jaime Arrambide
304 páginas.14 x 21,5 cm.
“Las últimas cuatro novelas de Penelope Lively son de las mejores de la posguerra en Inglaterra. Le habría dado [el premio] cuatro veces a ella”, Julian Barnes, ganador del Booker Prize de 2011, en conferencia de prensa.
Allersmead es un destartalado caserón victoriano en los suburbios de Londres, un lugar idílico donde crecieron la elegante Sandra, la difícil Gina, el destructivo Paul, la considerada Katie, el inteligente Roger y la belicosa Clare.
¿Pero habrá sido realmente así?
Ya adultos, los hijos vuelven a Allersmead uno por uno. Vuelven a encontrarse con su madre, centro del hogar; con su padre, un escritor algo frío y desapegado, y con una casa que durante años ha sido mudo testigo de secretos familiares. Y en particular un devastador secreto del que nadie habla…
De familia inglesa, Penelope Lively (1933) nació en El Cairo, Egipto, donde vivió hasta los doce años, experiencia que narra con detalle en Oleander, Jacaranda (1994).
Estudió historia moderna en Oxford. Comenzó su carrera como autora de libros para niños, un terreno en el que sigue siendo prolífica, hasta que en 1977 The Road to Lichfield. Entre su veintena de obras de ficción merecen destacarse Moon Tiger (que en 1987 obtuvo el prestigioso premio Booker, de próxima aparición en Manantial), The Photograph (2003) y la reciente Consecuencias, publicada en 2011 por Manantial. En 1976 recibió el premio Withbread.
Las distancias del cine
Jacques Rancière
Traducción: Horacio Pons
152 páginas. 14 x 21,5 cm.
El cine sólo existe acaso bajo la forma de un sistema de distancias entre cosas que llevan el mismo nombre sin ser miembros de un mismo cuerpo. Es el lugar material donde nos conmovemos ante el espectáculo de las sombras. Es también el nombre de un arte constituido como tal por la pasión cinéfila, que borra las fronteras entre el arte y la diversión. Fue, en un tiempo, la utopía de una escritura del movimiento que uniera el trabajo, el arte y la vida colectiva. Aún es, a veces, el sueño siempre desengañado de una lengua de las imágenes.
Jacques Rancière estudia algunas formas ejemplares de esas distancias: el cine toma las ficciones de la literatura, borrando sus imágenes y su filosofía. Rechaza el teatro, pero a costa de cumplir su sueño. Regula el paso de la emoción de las historias al puro placer de la actuación o da más peso a los cuerpos para mostrarnos el pensamiento en acción. Expone al mismo tiempo la capacidad política de todos y su propio poder de transformar sus manifestaciones en fuegos de artificio o en formas que se disipan como ondas en la superficie del agua.
Jaques Rancière ha publicado recientemente El espectador emancipado (Manantial, 2010), Et tant pis pour les gens fatigués (2009) y Momentos políticos (2009).
Prensa: Julia Hacker & Deborah Lapidus
emanantial@dlprensacultural.com.ar

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