Punto de araña es la deslumbrante primera novela de Nerea Pallares, una obra marinera y coral, narrada desde el punto de vista de las mujeres que permanecen en la orilla. En ella, la escritora entrelaza realismo social y elementos míticos para relatar una rebelión femenina en la Costa da Morte.
El libro cuenta la historia de Ari, quien llega a Camariñas, un pueblo laberíntico que le resulta extrañamente familiar, para encargarse del museo del encaje y ejercer como guía turística, sin saber aún que las mujeres de la localidad han tomado una decisión que está a punto de cambiarlo todo. Hartas del egoísmo de los hombres ausentes, dueños del dinero y de las decisiones, y de sostener la voz de todos sin tener una propia, las encajeras o palilleiras –que son también rederas, mariscadoras y trabajadoras de la conservera– deciden acabar con esta situación de una forma drástica y peligrosa: llamando a las arañas. Tres deidades dotadas de un poder y una sabiduría ancestrales.
A partir del gesto ancestral de tejer, el libro explora el vínculo entre lenguaje, trabajo y poder. Con una prosa rica y poderosa, la novela construye un universo propio donde lo simbólico es también político; una fábula contemporána que reactualiza lo mítico para hablar de la amistad femenina, la importancia de la comunidad y de la transmisión de los oficios tradicionales.
Punto de araña es una oda a las que tejen las redes invisibles que nos sostienen; a las manos que, en silencio, entrelazan el mundo y a las manos de las amigas, red de redes.
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