Un apasionante juego erótico a dos manos sobre las virtudes del deseo Durante el confinamiento por la pandemia, los escritores y periodistas María José Solano y Jesús García Calero emprendieron un apasionado duelo de palabras, un juego en el que el deseo se erigió protagonista de cuarenta y dos relatos eróticos. Él se disfrazó bajo el pseudónimo de J.C. Pursewaden, en un guiño al cuarteto de Lawrence Durrell, mientras que ella asumió el espíritu de Irene Adler, la única mujer que fue capaz de despertar una emoción en Sherlock Holmes. A través de esa correspondencia secreta, ambos plantaron los instrumentos y trazaron un mapa interior en el que cada relato se asocia a un lugar y un tiempo histórico. Un experimento de riesgo y ternura, de buen humor y provocación, que abrió una puerta a la libertad durante una época ciertamente oscura. Una poderosa arma para vencer el miedo pasando las páginas de un atlas culto y cómplice que reivindica la terapia, tan compleja como arriesgada —llena de satis facciones, también de sinsabores—, de la pasión. |
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