NUESTRA HISTORIA
Eduardo Cruz
Acillona
Autor:
Pedro Ugarte
Editorial:
Páginas de Espuma
Nº
de páginas: 168
Venía
uno de haber leído esa maravilla de novela titulada “Perros en el camino”,
cuando se encontró, apenas unos meses más tarde, con el mismo autor y su libro
de relatos “Nuestra historia”. Si en la primera aparecía en la portada la frase
“Mirar de frente al pasado será el único modo de encontrar un futuro”, en este
último nos dábamos de bruces con el presente y de qué manera…
¿Y
cuál es el presente? Pues igual puede resumirse en una frase que se cuela en el
primero de los relatos del libro: “Caía agotado y el sueño me absolvía del
infierno”… Un presente en el que la crisis económica condiciona nuestra vida y
nuestro entorno, en el que para muchos la suerte ya no es fruto del trabajo
sino del azar, y un presente que, quizás, venga a desmentir, precisamente, la
lapidaria frase del libro anterior: que no, que las cosas han cambiado tanto
que el pasado no nos sirve como herramienta para ir resolviendo las claves del
futuro…
Así
sucede en “Días de mala suerte”, donde una familia conoce el tacto de tocar
fondo, donde sus esquemas domiciliados en el confort se convierten en
amenazadoras dudas y donde el destino se convierte en protagonista… Así en
“Vida de mi padre”, donde una relación familiar parece condenada al naufragio
de la incomprensión y donde, sin embargo, hay palabras que funcionan como botes
salvavidas… Así en “Enanos en el jardín”, donde la palabra “crisis”, esta vez
en el ámbito matrimonial, significa tanto “oportunidad” como “descalabro”… Y
así en los siete relatos restantes…
Pedro Ugarte incide, una vez
más, en la realidad. Y en esta ocasión, cuando la crisis económica condiciona
y, en el peor de los casos, condena nuestra forma de ser y de actuar, él
indaga, escarba en la felicidad, o en la ausencia de ella y, por tanto, en su
necesaria búsqueda. Se va a encontrar aquí el lector con diez historias donde
el desgarro, la tristeza y la pena podrían campar a sus anchas si no fuera
porque el autor se resiste a contagiarse de lo que le rodea y vuelve a abrir la
despensa donde almacena sus conservas de humor para aderezar todos y cada uno
de sus relatos.
Nos encontramos aquí, y esto
merece párrafo aparte, con un más que digno sucesor de Rafael Azcona. Muchos de
sus relatos recuerdan al guión y al espíritu de “El verdugo”, repleto de
situaciones cómicas en las que el lector (o el espectador de la película que
firmó/filmó Berlanga) es incapaz de reírse de la situación del protagonista. El
humor que caracteriza a Pedro Ugarte se vuelve en esta ocasión más lacónico,
más contenido… No sé, luego se lo pregunto.
En todo caso, tras la lectura
del libro queda una sensación optimista, alegre, como de buenas sensaciones, como
de pensar que la búsqueda de la felicidad es una de las mejores cosas que
podemos hacer en esta vida. Y es palabra de uno de Bilbao. Yo no. Pedro Ugarte.
ENTREVISTA
A PEDRO UGARTE
“Me
interesa el humor que tiene doble fondo”
Hotel
Don Paco. Sevilla. Diez y media de la mañana. A Pedro le sorprende que le
estreche la mano acompañando el gesto con un “Egunon” (en euskera, “Buenos
días”) Lo agradece, sonríe y el detalle da pie a pequeñas confidencias y
coincidencias que no vienen al caso.
Pedro
es cercano, sincero, abierto. Aunque hacemos la entrevista en el hall de un
hotel del centro de Sevilla, reconozco que me he sentido como si estuviéramos
en una mesa junto a uno de los ventanales que dan a los jardines de Albia en el
Café Iruña de Bilbao…
Fiel a su
costumbre, Jorge sigue siendo el sempiterno protagonista de sus historias.
¿Cómo es el Jorge de “Nuestra historia”?
Sí.
Seguramente va creciendo con los años y tiene algo que ver con el narrador.
Creo que de las seis novelas que he publicado es protagonista en al menos
cuatro y en los cuentos en casi todos. Así que le han pasado tantas cosas que
no podría tener una biografía coherente, pero creo que lo importante del
personaje es la mirada, o sea, un guiño al lector para que vea a través de ese
personaje una mirada que siempre va a ser la misma. Es verdad que ha
evolucionado con el tiempo, antes quizás más irónico, ahora más melancólico,
pero el personaje es sustancialmente el mismo, de tal manera que un lector mío
se pone unas gafas concretas para ver la realidad.
Igualmente, sigue
encontrando sus argumentos en las distancias cortas, en lo que le rodea. ¿Cuál
es ese escenario hoy en día?
Pues
sí, es muy cercana. Y se basa, sí, en esas distancias cortas, en esas
condiciones sociales, políticas, económicas, en que nos encontramos. Todo ese
universo de la crisis económica está presente, claro. Igual en algunos cuentos
de manera muy inmediata y en otros no tanto. Y creo que esta crisis económica
que estamos viviendo o que estamos empezando a salir sí que va a dejar algo en
nosotros, una conciencia de la provisionalidad. Cuando se firmaban hipotecas a
cuarenta años parecía como si estuvieras aceptando una inmortalidad
imposible…Eso se ha difuminado. Y lo que va a quedar es la sensación de que la
vida es más contingente de lo que nos gustaba creer.
Las diferentes
historias parecen pilotar sobre un elemento común que es la felicidad o la
ausencia de la misma y, por tanto, su búsqueda. ¿Estamos condenados a ser
felices?
Sí,
a buscar la felicidad, sí. El verdadero imperativo moral del ser humano es ser
feliz. Es una cosa que se escapa de nuestras manos, y que esa sensación de un
sentimiento fugitivo permanece siempre tanto en el espacio como en el tiempo.
El humor siempre
ha sido una característica importante en su estilo de contar las cosas. En este
nuevo libro es un humor más atenuado, más contenido, más lacónico…
Es
cierto. Y siendo el personaje sustancialmente el mismo, la verdad es que Jorge,
¡buf!, surgió en 1990, hace ya medio siglo, y sí que ha habido un cambio, y si
antes el humor era más ruidoso ahora es mucho más atenuado, más melancólico, y
que igual más que buscar divertir al lector lo que intenta es conmoverlo. Me
interesa mucho más que el humor directo el que tiene doble fondo.
¿Por qué esa
característica de dejar unos finales abiertos tan cerrados?
Yo
creo que la técnica del final abierto no es tanto que haya muchos finales sino
que el final es sólo uno pero que no lo sabemos. El último cuento creo que es
una de las historias más terribles que he escrito, y lo he comentado con
algunas personas e igual es difícil de explicar pero yo a veces pienso en ese
cuento y me desasosiego. Siempre he dicho que la familia es una cosa
complicadísima, porque en ella reside lo mejor de lo mejor y lo peor de lo
peor. Y pienso en ese final y sí, es ficción, pero yo mismo siento cierta
inquietud pensando en ello.
Su narrativa
siempre está muy pegada a la actualidad. ¿Se ve escribiendo otro tipo de
géneros?
No
rechazo el término realista pero en la literatura se está empezando a tomar
esto como algo peyorativo y no lo entiendo. Lo fantástico, frente a lo
realista, no tiene que ser bueno a priori. Al poeta Philip Larkin le
reprochaban que su poesía era muy realista, muy pegada a la realidad, de bajo
vuelo. Y él contestaba preguntándose cómo pasaba la gente su tiempo, si matando
dragones o algo así…
Sí
que es cierto que, cuando escribo microrrelatos, que es una faceta mía quizás
menos conocida, me permito otras licencias que no sean esa visión tan cercana.
Frente a la frase
“El dinero no da la felicidad”, usted sostiene que “La felicidad no da dinero”…
Claro.
Se elogia mucho la felicidad, pero también hay que ver que la felicidad no da
dinero… Hay que decirlo todo. Pero sí que es cierto que tiene una relación
dialéctica con el dinero y que pasa en otros libros míos, porque el dinero y
las situaciones económicas en otros libros pasan desapercibidos, parece que los
personajes en muchísimas novelas nadie paga el recibo de la luz, van a Venecia
pero nadie te explica de dónde ha salido el dinero, etc… Hay muchos personajes
literarios que viven con unas condiciones económicamente resueltas que yo no me
las creo. Y sabiendo que en Literatura no hay temas vírgenes, creo que ese es
un tema en el que todavía se puede explorar mucho. En ese sentido, me interesó
mucho “Salto de mata”, como se tradujo en España la autobiografía de Paul
Auster, porque hablaba de sus problemas económicos, cuando hoy lees otras autobiografías
de escritores que parece que vivían de la máquina de ventilación asistida…
Y aquí se cuela
en la conversación Encarni, una de las imprescindibles columnas vertebrales que
sostienen la exquisita editorial Páginas de Espuma, y la conversación se torna
en un amistoso off de record a la espera de un taxi que les lleve a la estación
de trenes que van hacia el norte: Atocha – Chamartín – Abando…
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