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Febrero de 2015
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Historia
del erotismo
GEORGES
BATAILLE
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Un volumen inédito de
uno los grandes pensadores del siglo XX.
Un autor de culto insustituible.
Georges Bataille ha pasado a la historia como uno de los
grandes pensadores y escritores del siglo XX, una voz imprescindible para el
estudio de disciplinas tan diversas como la literatura, la sociología, la
filosofía o la economía, desde una perspectiva heterodoxa, renovadora y
fecundamente crítica. Pero, sin duda, el nombre de Georges Bataille ha
quedado indefectiblemente ligado a un concepto fundamental: el erotismo.
Bataille es uno de los grandes escritores de la literatura erótica de todos
los tiempos y uno de los más importantes estudiosos de la historia de la
sexualidad y sus formas.
Este volumen, inédito hasta la fecha en castellano, fue concebido como continuación de La parte maldita, un ensayo que reinterpretaba los ámbitos de la filosofía, la economía y la historia desde la noción de «exceso». Y es este mismo concepto el que guía la lectura de Historia de la sexualidad, con la que el autor realizó su primera aproximación a la cuestión del erotismo a través de una serie de nociones (incesto, prohibición, transgresión, deseo, desnudez, prostitución, matrimonio, etc.) que más tarde desarrollaría en obras como Las lágrimas de eros y El erotismo. Así, alejado de todo historicismo, esta lúcida y paradójica historia de la sexualidad es un intento radical de asomarse a lo insondable, de entender el más ilegible de los misterios humanos, de detener por un instante ese movimiento violento y perpetuo que conforma el deseo, que tanto nos susurra nuestra irrenunciable animalidad como nos recuerda nuestra naturaleza política y mortal. |
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Colección La muchacha de
dos cabezas / 14 × 21,5 cm / 208 páginas / 18 €
/ Traducción de Javier Palacio Tauste / 978-84-15217-75-6 |
Georges Bataille (1897-1962) fue escritor,
pensador, francés y discreto, buen conocedor de la importancia de la
exhortación epicúrea («vive oculto») y, en consecuencia, relativamente
ignorado en su época, aunque actualmente se lo considera uno de los
pensadores europeos más importantes e innovadores del periodo de entreguerras
y, desde luego, constituyó una influencia decisiva para filósofos posteriores
como Gilles Deleuze, Michel Foucault o Jacques Derrida.
Tuvo una infancia feliz, entre niñas y libros. A los dieciséis años se convirtió en un ferviente católico, a los veinte estuvo a punto de dejarlo todo para ingresar en un seminario religioso, a los veintidós renunció al cristianismo con fiereza e hizo de los burdeles de París su única iglesia y de la profesión de bibliotecario su trabajo alimenticio. Fundó diversas revistas (entre ellas algunas verdaderamente importantes en la historia de la cultura europea contemporánea, como Documents y Critique), así como una sociedad secreta (Acéphale, para cuya inauguración, al menos según la leyenda, todos sus miembros estuvieron de acuerdo en ofrecerse como víctima para un sacrificio humano real, pero fue imposible encontrar verdugo y la sociedad se acabó disolviendo poco después). Estuvo ligado al grupo surrealista, aunque, y como no podía ser de otro modo, un buen día se enfadó definitivamente con André Breton y se alejó del movimiento, manteniendo, eso sí, buenas relaciones con muchos de sus miembros, a varios de los cuales reencontró en el influyente Collège de sociologie, que él mismo fundó. Entre sus ensayos cabe destacar La literatura y el mal, La experiencia interior, La parte maldita o aquellos otros dedicados explícitamente al terreno de la sexualidad: Historia del erotismo, El erotismo y Las lágrimas de Eros. Y en el ámbito de la literatura es autor de textos extraordinarios como Historia del ojo, Mi madre, Madame Edwarda o El azul del cielo. |

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