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Una
antología de ensayos inéditos, lúcidos y transgresores, que dan cuenta
del mejor Pasolini, crítico radical de nuestra cultura y ajeno a
cualquier tipo de concesiones
Pier Paolo Pasolini fue un gran cineasta, un notable
poeta, un extraordinario novelista y, tal como demuestra en el presente
volumen, uno de los mayores ensayistas del siglo XX. Como pensador y como
creador, Pasolini entendió que la auténtica provocación y una forma de
escándalo que no fuera recuperable por el sistema de consumo cultural
eran las armas más eficaces que poseía un intelectual. Y es precisamente
este espíritu de la transgresión, entendido como reflexión lúcida,
comprometida y a contracorriente, el que habita los ensayos que componen
este libro —incluido el que le da título—, redactados a lo largo de más
de treinta años e inéditos hasta ahora en nuestra lengua.
En este sentido, la presente antología se compone de un
conjunto de textos que, atendiendo a su vitalidad intelectual, su alcance
histórico y la belleza de su escritura, son de primer orden y dan cuenta
del mejor Pasolini, crítico radical de nuestra cultura y ajeno a
cualquier tipo de concesiones. En ellos se abordan temas fundamentales en
la reflexión y la vivencia de este autor: la violencia y su extremo, la
guerra; la educación, tal como se nos impone y tal como podría ser; eso
que llamamos cultura, y la dialéctica crítica que ésta exige; la
sociedad, siempre junto a la soledad de aquel que toma conciencia de su
deriva; o la política, que para Pasolini no podía ser sino una estrategia
de la resistencia.
El libro se cierra con dos documentos absolutamente
excepcionales: un texto, publicado de forma póstuma apenas dos semanas
después de la muerte de Pasolini, que el propio autor definió como «un
testamento intelectual y espiritual»; y una última entrevista, brillante
y brutal como todas, que tuvo lugar apenas cuatro horas antes de su
asesinato. En ella Pasolini advertía de que «mientras nosotros estamos
aquí hablando puede que haya alguien en el bar planeando liquidarnos», lo
que no habla tanto de una premonición como de la estricta lucidez de
quien ha tocado «la vida violenta» y conoce verdaderamente su lugar en el
mundo.
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