Hermida Editores
publica El
joven de la vida errante, del poeta y
novelista Jiang Guangci (1901-1931), un relato
fundacional de la literatura revolucionaria china
Hermida
Editores publica El joven de la vida
errante, del escritor Jiang Guangci (1901-1931), una novela fundacional de
la literatura revolucionaria china. Traducida por Blas Piñero Martínez, autor
también de un esclarecedor prólogo, narra en primera persona el despertar de la
conciencia de un joven marginado de la sociedad a través de una serie de cartas
que envía a un intelectual, representante del movimiento reformador surgido a
finales del siglo XIX en reacción a la vieja cultura confuciana.
El poeta y novelista
Jiang Guangci (1901-1931) fue no sólo uno de los autores más prolíficos e
influyentes de la literatura china durante las primeras décadas del siglo
XX, sino que su primera novela, El joven de la vida errante (Shaonian
piabo zhe, 1926), se ha convertido en el relato fundacional de la
literatura revolucionaria y proletaria del país. Como señala en el prólogo Blas
Piñero Martínez, la muerte prematura de Jiang Guangci y el carácter
polémico de su obra dentro de la ortodoxia comunista que se empezaba a imponer
en las letras chinas en los años veinte del siglo pasado, lo que le atrajo todo
tipo de desgracias, hizo que su nombre y su obra cayeran en el olvido.
Como resultado de la
ausencia de reconocimiento oficial, su obra dejó de circular prácticamente
desde 1949, tras el ascenso al poder de Mao Zedong (1893-1976). A pesar de
ello, su influencia, rara vez reconocida explícitamente, no se ha visto nunca
desmentida.
Jiang Guangci
evolucionó desde un esteticismo -del que nunca se desprendió totalmente- que
defendía el arte por el arte, a un tipo de literatura más realista y de
orientación revolucionaria y proletaria. En 1928 fundó la Sociedad Sol (Taiyang
she) para poder dar rienda suelta a ese cambio de rumbo y ruptura con sus
antiguos compañeros, un cambio que, de hecho, ya se manifestó en su poemario en
lengua vernácula Nuevos sueños (Xin meng), publicado en 1924.
Jiang Guangci se afilió
al Partido Comunista Chino en 1921, el mismo año de su fundación, y desde
entonces hasta 1924 estudió en la Universidad de Moscú, donde se familiarizó
con la literatura soviética del momento. Fue a partir de la publicación de El
joven de la vida errante en 1926 cuando consolidó una forma peculiar de
narración arquetípica que modelará su manera de entender la novela. Escrita
empleando el género epistolar y confesional, narra el despertar de un joven
marginado social a un estado de conciencia supuestamente superior y más lúcido
que le empujará a un deseo de cambiar la sociedad. No obstante, ese camino no
está exento de experiencias desgraciadas. Uno de los aspectos más importantes
de su despertar reside en el hecho de que el proceso que conduce a él está
íntimamente ligado a la experiencia vital del personaje y no a un ámbito
teórico previo basado en lecturas u orientaciones políticas.
La recepción por los
lectores de El joven de la vida errante fue entusiasta, convirtiéndose
incluso en un fenómeno editorial insólito en las letras chinas durante esos
primeros años de la República. La novela tuvo más de quince ediciones entre
1926 y 1933. Lo que más atrajo a los lectores fue la mezcla de experiencia
personal compartida por muchos jóvenes y un erotismo explícito, junto al deseo,
muy extendido en generación del movimiento reformador del 4 de mayo de 1919, de
modernizar la sociedad.
Muchos años después, el
secretario general del Partido Comunista Chino, de 1982 a 1987, Hu Yaobang
(1915-1989), reconocía que la lectura de El joven de la vida errante le
había animado a él y a muchos de sus compañeros a participar activamente en la
Revolución. Otros escritores revolucionarios de la envergadura de Tao Zhu
(1908-1969) o Chen Huangmei (1913-1996) reconocieron también al final de sus
vidas que la novela les influyó decisivamente en su entrada y participación en la
Revolución Comunista y en sus obras como escritores.
El éxito esta primera
novela se repitió con obras como la controvertida Las penas de Lisa (Lisha
de aiyuan, 1929), quizá las más compleja y lograda, y que le acarreó la
hostilidad del Partido Comunista y su posterior expulsión, y La luna
abriéndose paso entre las nubes (Chongchu yunwei de yueliang, 1930).
Pero su muerte
prematura por tuberculosis y las luchas intestinas por imponer un canon a la
literatura revolucionaria llevaron a la figura y la obra de Jiang Guangci a una
relación tan ambivalente como contradictoria con el medio que las vio nacer.
Aunque se reconocía su influencia, no se podía expresar públicamente, incluso
hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado.
Pero lo que más molestaba
de El joven de la vida errante, en tanto que novela fundacional, y que
explica la prematura caída en desgracia de Jiang Guangci en los círculos del
Partido Comunista Chino, fue la formación del héroe y las etapas que seguía en
el proceso del despertar ideológico. Además de la llamativa invocación al poeta
romántico Lord Byron (1788-1824), quien pasaba en China durante esos años por
un autor revolucionario, y su espíritu de rebelión, lo que más chocó en la
sociedad china de la época fue la violencia cruda que acompaña al difícil
proceso educativo del joven así como el erotismo que lo impregnaba.
Al contrario que muchos
de sus compañeros de ruta, en esos breves años que precedieron a su muerte en
1931, Jiang Guangci desarrolló estos dos motivos de una manera más explícita y
ambigua.
Un saludo
Hermida Editores


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