|
|
|
El Premio
recae, después de 13 años, en un escritor en lengua española
|
|
El académico Antonio Muñoz
Molina nació en la localidad jienense de Úbeda en 1956. Desde pequeño le
apasionaba la radio y la lectura, "hacia los once o los doce
años empecé a leer a Julio Verne y a Mark Twain, a Stevenson, a Agatha
Christie, a Dumas. Quizás la novela que he leído más veces en mi vida es La
isla misteriosa, de Verne. El primer personaje que me produjo una
fascinación consciente como pura invención literaria fue el capitán Nemo",
reconoce él mismo en su página oficial. Escribió su primera obra
a los 16 años, La Academia,
teatro de protesta de la época que montaron unos compañeros de la escuela
de Magisterio de los jesuitas.
Tras terminar Periodismo en Madrid, se trastadó a Granada para estudiar
Geografía e Historia y fue allí donde empezó a su trabajo como articulista
en periódicos, algo que nunca ha dejado de hacer hasta hoy porque dice que
"el articulismo puede ser una forma soberana de literatura y un medio
digno de ganarse ingresos regulares, en un oficio tan lleno de
incertidumbres."
|
La trayectoria literaria de Antonio Muñoz Molina ha sido un
camino ascendente, jalonado por hitos que han convertido al autor en punto
de referencia de la cultura española. Con su primera novela, Beatus
Ille (1986), consiguió el Premio Ícaro. A este
primer logro seguirían el Premio Nacional de Literatura y el de la Crítica
en 1988. Su actividad literaria se intensifica desde entonces
convirtiéndose en asiduo articulista de los principales diarios del país.
Su obra se sucede a ritmo frenético: artículos, ensayos, conferencias,
adaptaciones al cine de sus obras, libretos de ópera, cuentos y, por
supuesto, nuevas novelas.
Beltenebros (Ediciones Cátedra),
narrada en primera persona por el
personaje principal, nos sumerge en el mundo del espionaje y de los bajos
fondos, en la trastienda de las ciudades y en los ambientes nocturnos de un
Madrid localizable en los años 60. La construcción de su trama se muestra
como verdadero artífice de un estilo y de un modo de escribir, es el
anzuelo que atrapa al lector.
Su obra Sefarad, es una geografía musical de voces
narrativas en la que los narradores y los lectores comparten el destino
trágico del terror totalitario que marcó el rumbo del siglo XX y de diferentes
modalidades de destierro. Esta obra, más allá de los estereotipos
cinematográficos y de los lugares comunes literarios, un universo de
recreación ficcional vincula emocionalmente a los lectores en la radical
experiencia de vivencias traumáticas a través de la técnica compositiva de
la "Fuga" musical. Considerada como una de las obras maestras de
la literatura actual, la palabra Sefarad
encarna el símbolo universal de todas las víctimas que han conformado la
memoria cultural europea compartida del Holocausto y del exilio republicano
de 1939.
La edición anotada de Sefarad
(Ediciones Cátedra, 2013) incluye la “Nota de lecturas” que el autor añadió
al final de la obra para dar cuenta al lector del universo de testimonios
del que nace la novela, y que ilustra a la perfección la función que
cumple Sefarad
como portal de acceso a la memoria cultural europea compartida. Bajo el
título “El Cuaderno Sefarad”, la edición ofrece los materiales y
anotaciones recogidos en un bloc por el autor durante el proceso de
escritura de la novela, y que Antonio Muñoz Molina ha cedido amablemente
para la elaboración de esta edición crítica.
Muñoz Molina afirma que "la literatura es
mi afición y mi trabajo, pero no creo que sea lo más importante de la vida,
ni mucho menos que se baste para darle sentido. Más que la literatura me
importa el bienestar de las personas que quiero."
|
|
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario