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DOSSIER DE PRENSA
UNA MOCHILA PARA EL UNIVERSO
21 rutas para vivir con nuestras emociones
Elsa Punset
En librerías desde el 22 de mayo
Elsa Punset se licenció en Filosofía y Letras y es máster en Humanidades por la Universidad de Oxford. Es también máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y máster en educación secundaria por la Universidad Camilo José Cela (UCJC). Colabora habitualmente en distintos medios de comunicación, imparte conferencias y dirige en la UCJC el Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional, desde el que trabaja en la aplicación de la inteligencia emocional en los procesos de toma de decisiones y aprendizaje de niños y adultos. Sus libros Brújula para navegantes emocionales (2008) e Inocencia radical (2009) la han consagrado ya como autora de éxito, y sus intervenciones en RNE y televisión en el programa El Hormiguero han confirmado el impacto que generan sus mensajes en la audiencia.
Elsa Punset ha logrado el objetivo que se propuso como escritora y divulgadora científica: «arrancar las emociones del campo académico, de la fría disección, para llevarlos a las manos de las personas, a la vida real, al interior de cada uno de nosotros», porque, como ella misma dice, «allí es donde importan, traspasan, duelen y transforman». Al fin y al cabo, «las emociones son el lenguaje universal con el cual sentimos, nos comunicamos, nos amamos o nos odiamos».
La capacidad de empatía y comunicación de Elsa Punset se ha revelado como extraordinaria, no sólo por sus frecuentes comparecencias en los medios, sino por su incesante actividad como conferenciante, acercando a todos los públicos los misterios más insondables y apasionantes de nuestra mente.
Elsa Punset se ha incorporado a Destino con Una mochila para el univero.Un libro sobre el complejo universo de las emociones que, en menos de un mes, ya acumula cuatro ediciones y cerca de 70.000 ejemplares.
La obra
Una mochila para el universo
Una guía indispensable para aprender a manejar nuestro universo emocional
Una pequeña llave que potencie su capacidad para el optimismo independiente, inteligente y creativo
El camino para transformar nuestra vida y nuestra manera de relacionarnos con los demás puede parecer, a priori, difícil de emprender. Sin embargo, quizás no lo sea tanto como imaginamos. Para Elsa Punset basta con una “mochila ligera” para guardar todo aquello que nos ayuda a comprender y a gestionar mejor la realidad que nos rodea.
¿Cuánto tiene que durar un abrazo? ¿Cómo aprendemos a amar? ¿Podemos vencer el miedo al fracaso? ¿Es posible borrar el mal humor con sólo desearlo? ¿Qué ocurre en nuestra mente al enfadarnos? Conocer los mecanismos que nos mueven, identificar las señales de las fuerzas que nos arrastran, puede ayudarnos a ser dueños y señores de nuestras emociones.
Una mochila para el universo se propone dotarnos de estas herramientas, ser nuestra brújula emocional, convirtiéndose en una práctica guía de las diferentes y variadas rutas por las que transitan las emociones humanas.
Siempre partiendo desde el rigor científico, pero contado de manera sencilla y amena, aprenderemos porque es preferible para nuestra felicidad tener un amigo feliz a un billete de lotería premiado, las etapas por las que transita el amor, que nuestro cerebro está programado tanto para adoptar comportamientos rígidos como flexibles… Nos adentraremos en el lenguaje no verbal, o conoceremos las técnicas para deshacernos del estrés.
Pero también encontraremos todo tipo de consejos y trucos prácticos para poner en práctica estos nuevos conocimientos sobre nosotros mismos y sobre los que nos rodean: cómo evocar un momento positivo del pasado para empezar el día con buen pie, pautas para controlar la ira, cómo recuperar la conexión emocional en la pareja, la mejor manera de hablar en público, y hasta las claves para seducir en una primera cita.
Todo ello nos conducirá a descubrir que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, a mejorar nuestra comunicación, y a gestionar de manera más eficaz la relación entre el cuerpo y la mente, para que seamos capaces de alcanzar nuestras metas, desoyendo la tendencia natural del cerebro humano a la supervivencia miedosa y desconfiada.
21 Rutas para vivir con nuestras emociones
El viaje emocional por el que nos conduce Elsa Punset tiene su punto de partida en un fin de semana cualquiera en el que la autora se encuentra ordenando viejos documentos en su despacho y en compañía de su hija Alex.
Mientras la pequeña confiesa, ante la sorpresa de su madre, que de mayor quiere tener una empresa de limpieza. Elsa Punset se zambulle en el contenido de un montón de viejas y polvorientas cajas llenas de papeles, fotografías y ensayos universitarios, lo que supone un auténtico viaje a su yo del pasado.
La autora tiene la ocasión de comprobar lo mucho que ha cambiado personalmente a lo largo del tiempo: “De hecho, no creo que la Elsa de hace veinte años pudiera reconocerme hoy en día. Aquélla se enredaba en sus emociones y en las de los demás y allí pasaba mucho tiempo angustiada, dando palos de ciego”.
Elsa Punset reconoce que le costó aprender de sus errores y que vivir obsesionado por el pasado o por el futuro se le da de maravilla al cerebro humano adulto. Vivir en el presente significa hacer un esfuerzo de valentía por no aferrarse a un montón de vivencias que, de hecho, ya deberían haberse dejado atrás.
¿Es posible manejar con eficacia todo el amplio espectro de las emociones humanas para lograr comunicarnos, para ganarse la vida, para disfrutar del amor, para hallarle significado a nuestras existencias?
Para la escritora es suficiente con aprender a reconocer y a entender los mecanismos ocultos que nos mueven y los gestos y las emociones que nos delatan:
“Todos somos psicólogos en potencia. Se puede hablar de la vida y de las emociones que la mueven sin pretensiones ni opacidad, con palabras transparentes y sencillas como barras de pan”.
Ruta 1.
¿Cuánto amor necesitamos?
En esta primera ruta, Elsa Punset desgrana uno a uno todos los mecanismos que configuran los afectos humanos. La necesidad de sentirse querido se plasma en la necesidad del contacto con otras personas.
La autora destaca la importancia del abrazo, e incluso especifica la duración mínima que ha de tener para que pueda consolidarse el proceso químico correspondiente en el cerebro: 6 segundos.
Estamos biológicamente programados para sentir a los demás, y por tanto para querer ayudarlos. Sin embargo, la sociedad actual nos obliga, en ocasiones, a transitar con prisa, lo que posibilita no involucrarnos con los problemas ajenos.
La amistad centra buena parte de nuestra experiencia vital. Un Estudio científico ha señalado que disponer de unos 13.000 euros adicionales al año aumenta la felicidad un 2%, en cambio, si se tiene a un amigo feliz, este aumento es del 15%.
El cerebro humano consume un 20% de la energía total de nuestro cuerpo, y ello se relaciona con la necesidad de gestionar redes sociales muy complejas: amantes, amigos, compañeros… Es por ello que la comunicación, en concreto nuestra necesidad de ser “cotillas”, ocupa casi dos terceras partes de nuestras vidas. Tenemos programado en los genes enterarnos de los que saben y lo que piensan los demás.
Ruta 2.
Gestos que expresan y consolidan el amor
Aprendemos a amar de forma automática, observando a los adultos que nos rodean, registrando sus palabras y experiencias acerca del amor.
Este poderoso sentimiento pasa por diferentes etapas. El momento inicial es el enamoramiento, una fase que podría compararse a un desorden obsesivo compulsivo. Más tarde llega una etapa de mayor sensatez, la del establecimiento del vínculo amoroso, que necesita cuidados y esfuerzos continuos.
En esta ruta hallamos también las definiciones de los estilos amorosos (Erótico, Cariñoso, Juguetón), de las fases del flirteo, las claves para seducir en la primera cita…
La explicación científica de la química de un primer beso, los trucos para mantener viva una relación a largo plazo, e incluso los consejos para acertar con el regalo perfecto para la otra persona, se dan cita en esta segunda ruta emocional.
Ruta 3.
Los valles del desamor y de las pérdidas
El 99% de la gente ha pasado por el desamor. El enamoramiento se parece a una adicción en toda regla: genera buenas dosis de norepinefrina, de dopamina, de serotonina, de testosterona… es la química del bienestar. El fin del amor supone tener que iniciar un proceso de “desenganche”. Y al igual que en el enamoramiento, el desamor pasa por varios estadios (La negación, la ira, Negociación, Depresión y Aceptación).
Ruta 4.
Los laberintos de la mente
Estamos atrapados en nuestra visión subjetiva del mundo. El cerebro humano está diseñado para interpretar de una cierta manera las señales que recibe de los sentidos. Cuando la retina se fija en un objeto, no capta cada detalles, sino que es el cerebro el que decide qué es más importante en esa información.
Sin embargo, podemos hacer ejercicios para que el cerebro sea más ágil: vestirnos o ducharnos con los ojos cerrados, hacer el amor centrándonos en un sentido que usamos menos… De la misma manera, también es posible entrenar nuestra mente para pensar en positivo.
En esta ruta, Elsa Punset también se adentra en los resortes emocionales y biológicos que provocan el miedo en nuestro cerebro, un mecanismo de respuesta evolutivo, que puede convertirse en un serio impedimento para el desarrollo de una vida plena.
Ruta 5.
Tormentas y borrascas: la gestión de las emociones negativas
Las emociones negativas como la tristeza, el desprecio o la ira, no son buenas ni malas: son útiles o son perjudiciales, y todas ellas tienen una razón de ser evolutiva.
La ira es, en realidad, una especie de auto-secuestro. La parte más emocional de la mente se apodera de nosotros en detrimento de la racional. Si el cerebro cree que hay un peligro, envía toda la información directamente a la amígdala, despreciando el cerebro racional.
Para no ser víctimas de este secuestro emocional, la neurociencia revela que tenemos “un cuarto de segundo mágico” durante el cual podemos rechazar un impulso emocional destructivo.
El deseo de venganza, la envida, o la Schadenfreude (que en alemán significa alegría vergonzosa) también forman parte de este espectro de emociones negativas y sobre las que la autora revela algunas técnicas para que a nadie se le escapen de las manos.
Ruta 6.
¿Quieres cambiar de rumbo?
Estamos programados para cambiar gracias a nuestra plasticidad cerebral. El cerebro está preparado para adoptar comportamientos rígidos o flexibles según cómo lo entrenemos. El cambio mental requiere un esfuerzo, exactamente en la misma medida en que lo requiere el cambio físico.
Los seres humanos necesitamos estabilidad, aunque demasiada puede significar que hemos renunciado a utilizar nuestras capacidades, nuestra creatividad, que nos encerramos en un papel y en un guión aprendido en la infancia y que tal vez no nos hace felices.
Ruta 7.
Los vientos que me mueven
Las emociones son el resultado de cómo experimentamos, física y mentalmente, la interacción entre nuestro mundo interno y el mundo externo. En esta ruta encontramos las herramientas para manejar la diversidad emocional y la empatía.
Las emociones se contagian para poder aprender de los demás. Sin embargo, hay que saber protegerse del ‘contagio’ de las emociones negativas. ¿Cómo? Hay que saber filtrar el contagio emocional de forma consciente, exagerando los activadores del buen humor: comer chocolate, practicar deporte, salir con los amigos, ir al cine, focalizando la situación en la parte positiva, etc.
Ruta 8.
Un mundo enorme para tan poca cosa
Según el psicólogo de la Universidad de Tel Aviv, Carlo Strenger, hay una epidemia moderna que se llama ‘miedo a la insignificancia’, a no ser nada a los ojos de los demás. Tendemos a compararnos con los otros, y ya no solamente con aquellos que tenemos más a mano, también con los personajes famosos, con los iconos creados por el cine y la televisión. Hay que saber aceptar que los humanos no somos clones, y que todos somos únicos y tenemos algo único que aportar a los demás.
Aquí, de nuevo, hay que tratar de superar el miedo al fracaso. Tenemos que evitar escudarnos en excusas supuestamente honorables, y para conseguirlo, en esta ruta se enumeran las claves: aprender de la propia experiencia, no tomárselo como algo personal, comprender y conocer las oportunidades perdidas, visualizar el éxito o el fracaso, equilibrar los riesgos, tener un plan alternativo, etc.
Ruta 9.
Pequeños refugios para retomar fuerzas
¿A qué podemos recurrir para ayudarnos a alcanzar la meta de plantarnos cada día con una visión positiva de la realidad? Sin duda, a la sonrisa. Según los científicos, incluso aunque uno no tenga ganas de hacerlo, sonreír ayuda a ser feliz.
En esta ruta también aprenderemos que controlar la propia expresividad puede ayudarnos a comunicarnos mejor con los demás. Es lo que se conoce como lenguaje no verbal. Un gesto adecuado, como el de poner “cara de bienvenida” al saludar a otra persona, puede marcar muy positivamente el encuentro desde el principio.
La capacidad de reír es innata, involuntaria y fruto del instinto. La risa potencia la creatividad, y se puede utilizar el humor para mejorar las relaciones con los demás, eso sí, a través del humor amable o inteligente, no con uno un estilo agresivo, y sarcástico.
Hay que tener en cuenta que el ser humano no es el único ser vivo capaz de reír. Las ratas de laboratorio, por ejemplo, también comparten con nosotros esta capacidad.
Y también podemos llorar. ¿Por qué? Quizás porque como especie sabemos que somos muy buenos mintiendo y manipulando, y las lágrimas son un buen indicador de que estamos sintiendo emociones sinceras.
Otro gran refugio es el sueño. En este apartado, Elsa Punset realiza un listado con las técnicas para conseguir conciliarlo (fijar un horario, hacer ejercicio, tomar una ducha caliente antes de irse a la cama…)
Ruta 10.
Sombras en la niebla: el lenguaje secreto de las personas
Después de realizar un breve repaso a cómo funciona la mente humana, la autora analiza la importancia de lenguaje no verbal cuando alguien pretende engañarnos. ¿Qué pistas deja el mentiroso? Al explicar algo incierto, se liberan unas sustancias químicas que inflaman el tejido interno de la nariz, ésta se hincha un poco y sentimos la necesidad de rascárnosla. ¡Nos ha, literalmente, crecido la nariz! Entre ellos y ellas, las mujeres suelen ser algo más habilidosas con las mentiras.
Aquí, Elsa Punset ilustra la cuestión hablando del caso de Bill Clinton y Monica Lewinsky, y analiza el vídeo en el que el expresidente norteamericano afirmaba no haber mantenido jamás relaciones sexuales con la becaria más famosa del planeta.
En esta ruta por el lenguaje no verbal, la escritora también comenta la importancia de gestos tan habituales como los micro picores, o la incapacidad para sostener la mirada al mantener una conversación.
Ruta 11.
Salir a la luz del día
Hablar en público es algo que a casi todo el mundo asusta. El motivo que algunos estudiosos han hallado es que al convertirnos en el centro de atención, el cerebro se vuelve particularmente rápido para reconocer determinados tipos de caras en la audiencia sobre todo aquellas que podrían desvelar pensamientos poco amables hacia nosotros.
Elsa Punset nos disecciona todos los detalles que envuelven ese momento en que todos pensamos “tierra trágame”, y nos muestra qué particularidades de nuestra imagen y lenguaje no verbal influyen entre los que nos escuchan, delatan nuestro pavor a equivocarnos o, por el contrario, nos ayudarían a mostrarnos seguros de nosotros mismos. Un detalle, ¿cuánto se tarda en causar una primera impresión?: 15 segundos
Ruta 12.
Señales de humo para llamar la atención del resto del mundo
Incluso nuestra forma de dar la mano revela datos importantes sobre nosotros. Hay formas de saludo más agresivas que otras. En este apartado sabremos cuáles son las reglas de oro para lograr que encajar las manos nos deje en el mejor lugar posible ante nuestro interlocutor.
Ruta 13.
La felicidad por dentro
La mayoría de personas se describen entre poco y bastante felices, lo que implica que la mayoría podría incrementar sus niveles de bienestar con el esfuerzo adecuado. La felicidad depende, casi a un 50%, de nuestra propia actitud. La otra mitad viene determinada por la genética. Los expertos llaman a esa predisposición “el punto nodal de la felicidad”.
Existen diversos elementos que ayudan a inclinar la “balanza de la felicidad” hacia un lado u otro: el sexo, (si se es mujer, se tiene tendencia a ser un poquito más feliz); el estado civil (la gente en pareja suelen ser más felices); el trabajo, el dinero, la salud, etc...
Ruta 14.
El viaje interior
Las investigaciones apuntan que las personas son más felices cuando se centran en vivir el presente. A pesar de ello, la mayor parte de la población se dedica a mirar adelante o atrás en el tiempo, en vez de buscar dirigir todos sus esfuerzos en disfrutar del ahora. Lo que un niño hace de manera natural, disfrutar del momento, el cerebro de un adulto lo tiene más difícil. Algunas pautas que se podrían seguir para lograr centrarse en el presente pasan por no hacer movimientos inútiles, caminar diez pasos descalzo y a conciencia, comer algo que nos guste prestándole toda nuestra atención, etc..
Ruta 15.
La felicidad por fuera
Durante la infancia desarrollamos patrones emocionales, en función del entorno y la genética, con los que nos relacionamos con el resto del mundo y que determinan nuestras creencias y reacciones frente al amor, la curiosidad y el miedo.
El cerebro masculino funciona de manera diferente al femenino. En el caso de los hombres, por ejemplo, su cerebro tiende a necesitar soledad cuando están disgustados, cosa que no ocurre igual para las mujeres.
Otros aspectos que pueden determinar ciertas características de nuestra personalidad, más allá del sexo, pueden ser si se es primogénito o no, o si se tienen hermanos; el trato recibido de nuestros padres…
Ruta 16.
Atajos para vencer los cambios y la pereza
A nadie parece gustarle demasiado cambiar de opinión. La razón responde a un mecanismo natural para evitar lo que se denomina la “disonancia cognitiva”, es decir, pensar cosas que no te cuadran sobre alguna cuestión.
No es fácil aprender a ser más abiertos a los cambios de parecer, si la situación lo requiere. Nuestros cerebros están diseñados para tomar atajos y adquirir informaciones que les permitan aferrarse aún más a sus creencias.
Además, nuestra mente siempre buscará excusas en el momento de ponernos manos a la obra con cualquier actividad. Para lograr cambiar esta dinámica hay vencer esa especie de reticencia inicial de nuestra propia mente.
Ruta 17.
Alcanza las cumbres de la creatividad
Gracias a una corteza cerebral muy desarrollada, tendemos a recordar el pasado y prever el futuro, sin embargo, como estamos programados para sobrevivir, tendemos a temer lo peor y esto nos afecta muy negativamente. Por eso resulta fundamental entrenar al cerebro a encontrar cauces constructivos y creativos para canalizar su gran potencial.
Elsa Punset nos ofrece en esta ruta 10 rápidos trucos para llegar a ser creativos: El color azul fomenta el pensamiento asociativo, soñar despierto, buscar estímulos donde vivas…
Ruta 18.
Caminos directos para encontrar la suerte y alcanzar tus metas
Muchas veces el ser humano tiene una sensación de impotencia frente a los vaivenes de la vida. En esos casos, culpar de todo a “la suerte” nos resulta muy sencillo. ¿Por qué hay tantos supersticiosos? Pues porque recurrir a ella nos parece que puede ayudarnos a controlar el factor suerte mediante rituales o magia.
Debemos tener claro que no existen atajos para hallar el camino a nuestros anhelos y sueños. Para Elsa Punset lo mejor que podemos hacer para poder cumplirlos seguir ciertas técnicas, como dividir nuestra aspiración en una serie de sub-metas, temporalizadas y muy concretas; o contar nuestros planes a amigos, familiares y colegas.
Ruta 19.
Abrirse paso en la maleza
El estrés es la manera física y emocional con que respondemos a las presiones diarias. Vivimos en una época en que parece que el estrés se ha convertido en algo parecido a una epidemia mundial. A pesar de todo, existen algunos comportamientos que podemos adoptar para gestionarlo. Por encima de todo, debemos ser capaces de poder relajarnos completamente una vez haya pasado la situación que nos ha provocado el estrés.
Elsa Punset enumera algunas técnicas para lograr salidas constructivas al estrés: la técnica de los beneficios; utilizar conscientemente el potencial de la imaginación…
Ruta 20.
Los recursos de la naturaleza abundante
Saber valorar lo que uno tiene es fundamental para poder desarrollar una existencia positiva. ¿Cómo sentir más gratitud en la vida? Hay que agradecer tanto lo que a uno le gusta de la vida como lo que no te gusta tanto.
Ruta 21.
Un viaje ligero de equipaje
Es como mínimo curioso que el estado normal de descanso del cerebro, el sueño, sea una corriente silenciosa de pensamientos, imágenes y memorias que no se producen por ningún estímulo externo o por un razonamiento mental, sino que emerge de forma espontánea.
Vivir el presente es el verdadero reto, y, aunque haya que asumir que puede resulta difícil, la mente humana tiene el potencial para salir del círculo vicioso de las programaciones inconscientes negativas. La última intención ha de ser la de vivir con atención plena, con la capacidad de centrarse en el momento presente, gestionando la tendencia de la mente a divagar hacia el pasado o el futuro.
Departamento de Comunicación
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