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lunes, 11 de mayo de 2026

16.- IAN GIBSON LIBRO - NO ME ENCONTRARON

 

IAN GIBSON

LIBRO: NO ME ENCONTRARON

Casi un siglo después del asesinato de Federico García Lorca sigue sin saberse dónde reposan sus restos.

En No me encontraron, Ian Gibson regresa a una obsesión de toda una vida para indagar en las razones de esa incertidumbre —los silencios, los errores, los intereses, los bulos y las búsquedas fallidas— y ofrecer la crónica definitiva de una ausencia que sigue interpelándonos hoy.

 

Madrid, 7 de mayo. Casi un siglo después del asesinato de Federico García Lorca y en un momento en que la memoria democrática, las exhumaciones y la reparación de las víctimas del franquismo vuelven al centro del debate público, No me encontraron (Aguilar, 21 de mayo) pone el foco en un misterio que sigue sin resolverse: el paradero del escritor más universal de nuestra literatura contemporánea.

Para Ian Gibson, la búsqueda de Lorca trasciende el caso individual para convertirse en el símbolo de todos los desaparecidos y perseguidos cuya ausencia sigue reclamando respuesta.Tras más de sesenta años investigando a Federico García Lorca, Gibson vuelve sobre la pregunta que nunca dejó de perseguirlo: por qué sigue sin saberse dónde reposan sus restos y qué intereses, errores, encubrimientos, bulos y búsquedas fallidas han alimentado esa incertidumbre durante décadas. Gibson repasa las principales teorías sobre el paradero de los restos del poeta y defiende la suya: la clave sigue estando en el entorno original de Alfacar, aunque alterado por intervenciones posteriores que pudieron haber ocultado definitivamente la verdad. Entre las hipótesis que examina figura una de las más inquietantes del libro: la posibilidad de que unos restos hallados durante la construcción del parque Federico García Lorca, en 1986, fueran reenterrados clandestinamente en otro punto del recinto sin que nadie comprobara nunca su identidad.

Además de una investigación, el libro es una crónica en tiempo real del fracaso colectivo —político, institucional, mediático— en la búsqueda del poeta más universal del país. Y esta cuestión abre el debate sobre dos puntos interesantes: ¿De quién es hoy Lorca, de su familia o de la historia? ¿hasta qué punto puede prevalecer la voluntad privada sobre el interés colectivo en un caso de esta dimensión simbólica? y, ¿cómo es posible que, casi un siglo después, siga sin aclararse el destino de un autor que representa la tragedia de los desaparecidos del franquismo?

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