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NOTA DE LA EDITORA
Queridos amigos
Hacía más de cuatro años que la historia de Eva empezó a tomar forma en la imaginación de Ana María Matute, aunque ella decía que había necesitado sus casi 90 para encontrar las palabras justas que conjuraran estos Demonios familiares, esto es, para entender el corazón humano.
Para Eva, la protagonista, comenzar a vivir es un puro estallido de emociones discordantes que acaban reventando por donde menos puede imaginar. Porque vivir, decía Ana María, acaba siendo realmente un viaje al centro de uno mismo, un centro que sólo nos pueden descubrir los otros, es decir, el amor.
Nos decía que escribía esta novela casi a contracorriente: que frente a la necesidad de sacarla a la luz sentía la rebelión de su organismo, en guerra para impedir que la escritora hurgase en algunas heridas propias. Ojalá esta novela que no pudo terminar siguiera muy viva y continuara escribiéndose en y con sus lectores.
Estamos seguros de que de alguna forma conseguirá ganar esa batalla.
Silvia Sesé

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