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lunes, 14 de octubre de 2013

207.- Willy Uribe gana el Premio Violeta Negra del Festival de Toulouse a la mejor novela negra, por encima de Markaris, Zanón, etc.





Hay ocasiones en las que la grandeza de un escritor tarda en ser descubierta; a veces hace falta un espaldarazo extranjero para que aquí abramos los ojos.

Tal vez eso haya ocurrido finalmente con Willy Uribe este fin de semana, pero por partida doble, aquí y al norte de los Pirineos:
un Premio literario de prestigio en Toulouse, y una reseña elogiosísima en Babelia.

En el Festival de Toulouse, la versión francesa de Sé que mi padre decía (Le prix de mon père, Rivages-Noir)
fue premiada como la mejor novela del año traducida de idiomas del Sur, por encima de los demás finalistas entre los que se encontraban obras de Markaris, el propio Zanón, etc.

En la magnífica reseña en Babelia, ayer (ver El País 12 octubre 2013), María José Obiol, hablando de su novela más reciente, El último viaje del Omphalos, decía:

“Esa poderosa y personal manera de decir […] Esa voz tan propia señalada ya por tantos.”


Sin la categoría narrativa que hace brillar sus novelas, sin una infinita paciencia y una vocación insobornable, Willy Uribe no habría recibido a estas alturas las alabanzas de Ramiro Pinilla y de Isabel Coixet, de Fernando Savater y de Ignacio Vidal-Folch, de Diego Manrique, Ramón Chao y Carlos Zanón…, y un largo etcétera.

Poco a poco, este selecto club de lectores y admiradores se va ampliando.

Como editores de la mayoría de novelas de Willy Uribe, no podemos por menos de celebrarlo.



Enrique Murillo

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