Presentación de la
exposición Parra. Obras Públicas
MIERCOLES
29 DE MAYO DE 2013
A
LAS 19,00 H
BIBLIOTECA
NACIONAL DE ESPAÑA
(Paseo de Recoletos, 20 – Madrid)
El poeta, matemático y físico chileno, Nicanor Parra,
premio Cervantes 2011, es el protagonista de la exposición Parra. Obras públicas, que podrá contemplarse en la sala Recoletos
de la BNE entre el 30 de mayo y el 1 de septiembre de este año. Está organizada
por la Biblioteca Nacional de España, la Fundación Aqualogy, la Pontificia
Universidad Católica de Chile y Aguas Andinas S.A.
Parra es considerado el creador de la antipoesía,
género que emplea elementos del lenguaje común y los modifica al extremo del
absurdo para así atraer la atención del lector.
La exposición realiza un recorrido panorámico por su
obra, mostrando sus escritos más emblemáticos y otros importantes trabajos,
rescatando piezas fundamentales que identifican las distintas parcelas de su
vida profesional, seleccionadas por el crítico y comisario de la muestra,
Ignacio Echevarría, y que identifican cada una de las etapas de la obra de
Parra. Es un recorrido visual, interactivo y poético a través de distintos
elementos que definen la genialidad del antipoeta. Entre ellos encontramos una
selección de Quebrantahuesos, Tablitas de Isla Negra, Bandejitas de La Reina, Trabajos prácticos, primeras ediciones y
libros inéditos y artefactos, además
de siete estaciones audiovisuales con vídeos realizados especialmente para esta
exposición, que incluyen una mezcla de imágenes y registros inéditos del
artista, su trayectoria y obra.
El montaje de Parra. Obras públicas en la BNE ha sido
realizado específicamente para este espacio por el arquitecto y músico, Hernán
Edwards, yerno del poeta.
El Quebrantahuesos
En 1952, pocos meses después de su regreso de Oxford, donde fueron
escritos los primeros antipoemas,
Nicanor Parra, en colaboración con Enrique Lihn, Alejandro Jodorowsky y otros
jóvenes que por entonces se aglutinaron en torno a él, concibió la idea de un
periódico mural de intención satírica hecho con recortes de diario superpuestos
a modo de collage. Durante varias
semanas sucesivas de ese mismo año, distintas entregas de El Quebrantahuesos – así se llamó el periódico – se expusieron en
dos puntos céntricos de Santiago, despertando una gran expectación y siendo
objeto de todo tipo de comentarios y reacciones.
El Quebrantahuesos constituye un hito en el ámbito de la poesía y de las artes visuales en
Chile. Los nueve ejemplares que se conservan fueron reproducidos en el único
número de la revista Manuscritos en 1975.
Tablitas de Isla Negra
Un día de la primavera de 1976, estando en su casa de
Isla Negra, Nicanor Parra rescató de los materiales
empleados para su construcción un montón de pequeñas tablas de madera de
diferentes tamaños. Provisto de un bolígrafo negro, comenzó a escribir y a
dibujar sobre ellas con trazos rápidos, casi compulsivos, hasta el extremo de
llenar de un tirón alrededor de cien tablas en una sola tarde.
Hasta entonces, Parra nunca había intentado dibujar,
pero las esquemáticas figuras de cristos en bicicleta –algunos de ellos con la
cruz a cuestas – y de quijotes montados sobre Rocinante –a veces acompañados
por Sancho Panza y su burro – le servían para experimentar, a su manera siempre
irreverente, con un soporte que evoca los tiempos remotos en que no existiendo
aún el papel se empleaban tablas para inscribir sobre ellas mensajes de toda índole.
Bandejitas de la ReinaFue a comienzos de los años noventa, en La Reina, un
municipio de Santiago de Chile. Parra estaba esperando a ser atendido en un
puesto de empanadas, cuando se le acercó un admirador a pedirle un autógrafo.
Como no disponía de papel, usó una bandeja de la tienda. Luego vinieron más
personas a solicitar lo mismo y Parra se dio cuenta de que este tipo de
bandejas de cartón funcionaba como un cuadro con su marco. Nacieron de este
modo las que se conocen como Bandejitas
de La Reina, en las que, dos décadas después, el escritor retoma la senda
emprendida con las Tablitas de Isla Negra.
Una vez más, recurre a soportes desechables, en este
caso de procedencia industrial, que facilitan una escritura rápida, suelta,
epigramática, en la que se alternan tonalidades muy diversas, si bien predomina
el acento pícaro e irreverente, afín, en definitiva, al de los artefactos y los
chistes.
Artefactos
Los Artefactos
de 1972 constituyen una etapa decisiva en el desarrollo de la antipoesía, por
cuanto marcan su resuelta -aunque nunca completa- decantación hacia la
visualidad. Suponen un puente entre el antecedente remoto de El Quebrantahuesos y los trabajos
prácticos en los que Parra se ocupó durante
décadas. En su gestación intervienen elementos tan presentes en la
experiencia cotidiana como el lenguaje de la publicidad y los grafitis
callejeros, y la sensibilidad por lo popular, junto con un certero sentido de
la vanguardia.
Trabajos prácticos
El nombre de Trabajos
prácticos viene de la época en que Parra estudiaba Física en el Instituto
Pedagógico de la Universidad de Chile. El primer trabajo práctico ideado por
Parra fue La mamadera mortífera, en
el año 1969. Fue contemporáneo, por lo tanto, de los primeros artefactos y, como ellos, entrañaba la explosión
del antipoema. En este caso, el estallido se produce al adosar un breve texto
–por lo general, una frase hecha – a un objeto cualquiera. Y es que, como
postulaba Einstein, todo objeto acumula una energía latente que, convenientemente
activada, irradia y se libera.
Los Trabajos
prácticos promueven un espectador activo, capaz de entrar en diálogo con la
obra. Con ellos Parra vuelve a recurrir a materiales que la sociedad de consumo
desecha, ya sea por viejos o por usados, dando lugar a lo que él mismo ha
llamado en alguna ocasión "basurarte".
Para
más información consulte: http://www.bne.es/es/AreaPrensa/

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