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miércoles, 13 de junio de 2012

183.- RESEÑAS CALAMBUR





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RESEÑAS

La bicicleta del panaderoJuan Carlos Mestre. Calambur Poesía, 131. 480 pp.
ISBN: 978-84-8359-238-0. PVP: 25,00 €



Revista Encuentros de Lecturas, 8 de junio de 2012

Por Santos Domínguez
Lo que deriva del pórtico es la tradición hebrea que pone en relación dos cosas, escribe Juan Carlos Mestre en Cábala, uno de los poemas que forman parte de La bicicleta del panadero, que acaba de publicar Calambur.

A esa tradición cabalística responde la misma esencia simbólica de la imagen y la metáfora, una clave fundamental de la poesía de Mestre, que también pone en relación dos cosas en este libro: por ejemplo, la bicicleta de su padre, el panadero de Villafranca del Bierzo que llevaba el pan diario a la gente, y la poesía entendida también como artículo de primera necesidad.

Este es un libro torrencial, con varios centenares de textos, una extensión inusual en un libro de poemas. Pero es también, y sobre todo, un libro de intensidad inusual en el que los poemas florecen como manzanos desde la conciencia poética y social de Juan Carlos Mestre, que levanta una muralla de dignidad frente a la injusticia, un muro de resistencia a la humillación, una torre desde la que se denuncian las mentiras del poder.

Monólogo reflexivo o diálogo emocional con el tú del lector, que se funde machadianamente con el yo en la cercanía de una voz oracular que recoge la ceniza de las palabras que caen desde un extraño mundo como copos de nieve, la poesía de Juan Carlos Mestre vuelve a instalarse en un territorio verbal de enorme potencia y de gran carga emocional.

Su ambición imaginativa, su desobediencia reivindicativa, su ruptura con la sintaxis previsible, su alternativa a la semántica convencional hacen de esta poesía una actividad fundacional desde la que se defiende la posibilidad de la utopía. Al alto voltaje poético, simbólico y verbal que contienen los libros del autor, se suma aquí un torrente circulatorio que se alimenta de lo más hondo de la experiencia y de la memoria, del conocimiento del dolor y de la reivindicación de la felicidad.

Yo es otro, escribió Rimbaud cuando colocaba una de las piedras maestras de la conciencia contemporánea. Y aquí también el poeta se proyecta en un sujeto múltiple (el dudoso o el carpintero, el sastre melancólico o el desconsolado en su equinoccio) para revelar lo invisible – como sus maestros Lautreamont, Pérez Estrada, Gamoneda o Lezama Lima- a través de la luz de la palabra, para hacer del lenguaje no sólo un fuego que ilumine la noche de la tribu, sino también una vía de conocimiento del mundo desde la oscuridad y la intemperie, desde las raíces últimas de la sangre.

Ética y verdad, poesía que es a la vez sublevación civil y estética, defensa de la desobediencia y la creatividad, de la insumisión verbal y la libertad imaginativa.

Frente al espanto del silencio cómplice o cobarde, he aquí un testigo: uno de los alucinados hijos de Orfeo que evoca en estas páginas el hijo del panadero de Villafranca del Bierzo, una de las voces verdaderas e imprescindibles de la poesía española actual.

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com.es/2012/06/juan-carlos-mestre-la-bicicleta-del.html
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Los motivos del salvajeÁngel Antonio Herrera. Calambur Poesía, 130. 64 pp.
ISBN: 978-84-8359-234-2. PVP: 10,00 €


ABC Cultural, 9 de junio de 2012

Por Luis García Jambrina

Ángel Antonio Herrera (1965) es un poeta insólito, una rara avis. Para empezar, se gana la vida como periodista del corazón, bastante atípico también, pues destaca por su verbo contundente, satírico e incisivo, no exento de lirismo ni de ambición literaria. Asimismo, se le conoce en otros ámbitos por haber sido el primer biógrafo de Umbral, cuando muy pocos escribían sobre él y menos aún le rendían honores de maestro literario, como es el caso.

En el terreno de la poesía, es autor de los libros El demonio de la analogía, En palacios de la culpa, Te debo el olvido y Donde las diablas bailan boleros, y de ellos se puede leer una buena muestra en las antologías El sur del solitario y Arte de lejanías, lo que nos habla de una dedicación asidua.

Negro galeón

Su nuevo libro, Los motivos del salvaje, es una obra de plena madurez, la culminación hasta el momento de su interesante trayectoria literaria. En él su poesía ha ganado en profundidad y complejidad, sin perder un ápice de la fuerza y la frescura que la caracterizan. Desde el comienzo, planea sobre sus versos la conciencia de la muerte: «La desdicha que me apague ya escogió su noche», leemos, sin ir más lejos, en el primer verso; y, unos poemas más adelante, certifica: «Cuesta creer que ya aparejó la muerte / el negro galeón en el que habré de hundirme. / Cuesta creer que va conmigo su calendario».

Frente a ello, como el mejor «antídoto», como aquello que nos salva y nos resucita, está el recuerdo de la infancia, asociada aquí al verano y al mar («El verano de la infancia, que hoy me inventa»), y solo recuperable, a voluntad, a través de la poesía: «Si digo dicha digo también infancia».

Así pues, lejos de claudicar ante la amenaza constante de la muerte o de complacerse en el dolor o de dejarse llevar por el miedo, el yo lírico enarbola muy alta la bandera de la vida, de la pasión, del exceso (existir es adentrarse «por las sagradas selvas del exceso»). De ahí el titulo: los motivos del salvaje son los de aquel que, a pesar de todo, apuesta por la vida con todas sus consecuencias.

Quemadura de amor

El libro se mueve entre polos extremos: la nostalgia por lo perdido y la exaltación del deseo, la añoranza y la celebración, el escepticismo y el entusiasmo. De hecho, cabe señalar que, desde el punto de vista expresivo, estos poemas están marcados, precisamente, por la gran abundancia de antítesis, de contraposiciones, de paradojas..., como fiel exponente de su compleja visión de la existencia («Alegre, funeral voy, al arbitrio de abismos...»).

Por otra parte, destacan las numerosas enumeraciones totalizadoras y caóticas, que con frecuencia se extienden a lo largo de todo un poema; el continuo empleo de la anáfora y otras reiteraciones; el ritmo tenso y sostenido, que es el auténtico vertebrador del poema; las imágenes certeras y brillantes; o el tono sentencioso de algunos versos («que pertenecemos, como el mar, a la intemperie, / que quien tiene el amor tiene también su quemadura»). Con este intenso y arrebatador libro, Ángel Antonio Herrera ha demostrado, en definitiva, que no es un poeta a ratos o a rachas, sino que tiene un mundo y un lenguaje propios.

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Del rigor en el juegoJosé Ignacio Serra. Calambur Poesía, 128. 96 pp.
ISBN: 978-84-8359-229-8. PVP: 10,00 €


Mercurio, junio-julio de 2012

Por Javier Lostalé
“Grieta y misterio del mundo”
José Ignacio Serra es capaz de subir al más alto de los trapecios para sentir más cerca el vuelo de las estrellas fugaces”, escribió el inolvidable Rafael Pérez Estrada sobre este poeta, pintor y narrador que, como el escritor malagueño, habita el principado ardiente de la imaginación. Autor de cinco libros de poemas: El libro quemado, Pie de druida (Premio Rafael Pérez Estrada), La espada en el ágata/Little Killer y Del rigor en el juego, objeto de nuestro comentario, y de la novela Antología de poetas recién asesinados, José Ignacio Serra (Tarragona, 1961) nació como escritor e ilustrador a la sombra luminosa de la revista de principios de los noventa Versión Celeste, unida a dos creadores y maestros de la edición: Juan José Martín Ramos y Ángel Luis Vigaray, este último ya fallecido.

Desde entonces, su entrega a la escritura ha sido la única forma de huir de un mundo construido sobre un discurso racional aniquilador de los impulsos más virginales, y asentado en una estructura sólida que no permite las grietas por donde fluyen los sueños y el misterio, gracias a las cuales se alcanza el verdadero ser. Frente a ese mundo, y con el rigor del que busca lo profundo y esencial sin abandonar la libertad que proporciona lo lúdico, José Ignacio Serra en su último libro (que aglutina ambos términos, rigor y juego) alumbra otro visionario; lleno de símbolos; transgresor (pensamos en Lautréamont), pero sin ninguna connotación de malditismo, pues hay en su transgresión un soplo de pureza e inocencia que convierte todo en íntima revelación; poseedor de la potencia onírica de Cirlot y con radiaciones borgianas; próximo a la escritora y pintora surrealista Leonora Carrington y también a Paul Klee, y marcado por un interés creciente por Oriente, en concreto por el pensamiento zen, alentado por la lectura del mexicano José Juan Tablada. Todos estos nombres, a los que se pueden añadir los de Bataille, Brice, Lovecraft, Schwob, el Italo Calvino de Las ciudades invisibles, y desde luego el del creador de Peter Pan, J.M. Barrie, son el riego sanguíneo de este poemario en prosa, con alguna excepción, en que la imaginación destrona al tiempo y al espacio para crear una existencia única traspasada por el deseo y la rebeldía, plena de vislumbres de ternura y rasgos irónicos; una existencia entrañada en la niñez como estado permanente que permite ir hacia el yo sin ninguna limitación, trabada siempre a los sueños, respiración de la propia materia en cuanto realidad primaria, engendradores y amanecientes. Todo ello sin perder su tensión reflexiva, como se comprueba en estos versos con resonancia clásica: “¿Era sucio nacer? / Ahora ya sabes que no se puede amar lo que no duele. / Peor fuera no ser; por eso existes. / La inconcebible nada te precede. / Privados del asalto feroz de las imágenes, del latigazo atroz / en los sentidos, desvariamos. Nunca vivir dejó de ser un sueño. / Qué triste ruido sórdido la vida. / Sólo los niños gozan escuchándola”.

Del rigor en el juego, que tiene como epílogo un “Acróstico desde el Serraestudio”, escrito por el poeta y crítico Ángel Rodríguez Abad, cuya lectura es imprescindible, es una apuesta más de la editorial Calambur por nombres que sin pertenecer al canon de la poesía española contemporánea son, como en el caso de José Ignacio Serra, autores de una obra original, por la fuerza de su inventiva y sus lianas con lo primordial, que está impregnada de sabiduría literaria y que genera una profunda emoción en los lectores. Una obra tan necesaria como su verdad y hondura.

http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas/804-43poesia

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