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"Basura para Dos". Novela

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sábado, 5 de noviembre de 2016

REVISTA LITERATURAS.COM ' NUESTRA HISTORIA' Pedro Ugarte




NUESTRA HISTORIA
Eduardo Cruz Acillona

Autor: Pedro Ugarte
Editorial: Páginas de Espuma
Nº de páginas: 168


Venía uno de haber leído esa maravilla de novela titulada “Perros en el camino”, cuando se encontró, apenas unos meses más tarde, con el mismo autor y su libro de relatos “Nuestra historia”. Si en la primera aparecía en la portada la frase “Mirar de frente al pasado será el único modo de encontrar un futuro”, en este último nos dábamos de bruces con el presente y de qué manera…

¿Y cuál es el presente? Pues igual puede resumirse en una frase que se cuela en el primero de los relatos del libro: “Caía agotado y el sueño me absolvía del infierno”… Un presente en el que la crisis económica condiciona nuestra vida y nuestro entorno, en el que para muchos la suerte ya no es fruto del trabajo sino del azar, y un presente que, quizás, venga a desmentir, precisamente, la lapidaria frase del libro anterior: que no, que las cosas han cambiado tanto que el pasado no nos sirve como herramienta para ir resolviendo las claves del futuro…

Así sucede en “Días de mala suerte”, donde una familia conoce el tacto de tocar fondo, donde sus esquemas domiciliados en el confort se convierten en amenazadoras dudas y donde el destino se convierte en protagonista… Así en “Vida de mi padre”, donde una relación familiar parece condenada al naufragio de la incomprensión y donde, sin embargo, hay palabras que funcionan como botes salvavidas… Así en “Enanos en el jardín”, donde la palabra “crisis”, esta vez en el ámbito matrimonial, significa tanto “oportunidad” como “descalabro”… Y así en los siete relatos restantes…  

Pedro Ugarte incide, una vez más, en la realidad. Y en esta ocasión, cuando la crisis económica condiciona y, en el peor de los casos, condena nuestra forma de ser y de actuar, él indaga, escarba en la felicidad, o en la ausencia de ella y, por tanto, en su necesaria búsqueda. Se va a encontrar aquí el lector con diez historias donde el desgarro, la tristeza y la pena podrían campar a sus anchas si no fuera porque el autor se resiste a contagiarse de lo que le rodea y vuelve a abrir la despensa donde almacena sus conservas de humor para aderezar todos y cada uno de sus relatos.

Nos encontramos aquí, y esto merece párrafo aparte, con un más que digno sucesor de Rafael Azcona. Muchos de sus relatos recuerdan al guión y al espíritu de “El verdugo”, repleto de situaciones cómicas en las que el lector (o el espectador de la película que firmó/filmó Berlanga) es incapaz de reírse de la situación del protagonista. El humor que caracteriza a Pedro Ugarte se vuelve en esta ocasión más lacónico, más contenido… No sé, luego se lo pregunto.

En todo caso, tras la lectura del libro queda una sensación optimista, alegre, como de buenas sensaciones, como de pensar que la búsqueda de la felicidad es una de las mejores cosas que podemos hacer en esta vida. Y es palabra de uno de Bilbao. Yo no. Pedro Ugarte.






ENTREVISTA A PEDRO UGARTE

“Me interesa el humor que tiene doble fondo”


Hotel Don Paco. Sevilla. Diez y media de la mañana. A Pedro le sorprende que le estreche la mano acompañando el gesto con un “Egunon” (en euskera, “Buenos días”) Lo agradece, sonríe y el detalle da pie a pequeñas confidencias y coincidencias que no vienen al caso.

Pedro es cercano, sincero, abierto. Aunque hacemos la entrevista en el hall de un hotel del centro de Sevilla, reconozco que me he sentido como si estuviéramos en una mesa junto a uno de los ventanales que dan a los jardines de Albia en el Café Iruña de Bilbao…

Fiel a su costumbre, Jorge sigue siendo el sempiterno protagonista de sus historias. ¿Cómo es el Jorge de “Nuestra historia”?
Sí. Seguramente va creciendo con los años y tiene algo que ver con el narrador. Creo que de las seis novelas que he publicado es protagonista en al menos cuatro y en los cuentos en casi todos. Así que le han pasado tantas cosas que no podría tener una biografía coherente, pero creo que lo importante del personaje es la mirada, o sea, un guiño al lector para que vea a través de ese personaje una mirada que siempre va a ser la misma. Es verdad que ha evolucionado con el tiempo, antes quizás más irónico, ahora más melancólico, pero el personaje es sustancialmente el mismo, de tal manera que un lector mío se pone unas gafas concretas para ver la realidad.

Igualmente, sigue encontrando sus argumentos en las distancias cortas, en lo que le rodea. ¿Cuál es ese escenario hoy en día?
Pues sí, es muy cercana. Y se basa, sí, en esas distancias cortas, en esas condiciones sociales, políticas, económicas, en que nos encontramos. Todo ese universo de la crisis económica está presente, claro. Igual en algunos cuentos de manera muy inmediata y en otros no tanto. Y creo que esta crisis económica que estamos viviendo o que estamos empezando a salir sí que va a dejar algo en nosotros, una conciencia de la provisionalidad. Cuando se firmaban hipotecas a cuarenta años parecía como si estuvieras aceptando una inmortalidad imposible…Eso se ha difuminado. Y lo que va a quedar es la sensación de que la vida es más contingente de lo que nos gustaba creer.

Las diferentes historias parecen pilotar sobre un elemento común que es la felicidad o la ausencia de la misma y, por tanto, su búsqueda. ¿Estamos condenados a ser felices?
Sí, a buscar la felicidad, sí. El verdadero imperativo moral del ser humano es ser feliz. Es una cosa que se escapa de nuestras manos, y que esa sensación de un sentimiento fugitivo permanece siempre tanto en el espacio como en el tiempo.

El humor siempre ha sido una característica importante en su estilo de contar las cosas. En este nuevo libro es un humor más atenuado, más contenido, más lacónico…
Es cierto. Y siendo el personaje sustancialmente el mismo, la verdad es que Jorge, ¡buf!, surgió en 1990, hace ya medio siglo, y sí que ha habido un cambio, y si antes el humor era más ruidoso ahora es mucho más atenuado, más melancólico, y que igual más que buscar divertir al lector lo que intenta es conmoverlo. Me interesa mucho más que el humor directo el que tiene doble fondo.

¿Por qué esa característica de dejar unos finales abiertos tan cerrados?
Yo creo que la técnica del final abierto no es tanto que haya muchos finales sino que el final es sólo uno pero que no lo sabemos. El último cuento creo que es una de las historias más terribles que he escrito, y lo he comentado con algunas personas e igual es difícil de explicar pero yo a veces pienso en ese cuento y me desasosiego. Siempre he dicho que la familia es una cosa complicadísima, porque en ella reside lo mejor de lo mejor y lo peor de lo peor. Y pienso en ese final y sí, es ficción, pero yo mismo siento cierta inquietud pensando en ello.

Su narrativa siempre está muy pegada a la actualidad. ¿Se ve escribiendo otro tipo de géneros?
No rechazo el término realista pero en la literatura se está empezando a tomar esto como algo peyorativo y no lo entiendo. Lo fantástico, frente a lo realista, no tiene que ser bueno a priori. Al poeta Philip Larkin le reprochaban que su poesía era muy realista, muy pegada a la realidad, de bajo vuelo. Y él contestaba preguntándose cómo pasaba la gente su tiempo, si matando dragones o algo así…

Sí que es cierto que, cuando escribo microrrelatos, que es una faceta mía quizás menos conocida, me permito otras licencias que no sean esa visión tan cercana.

Frente a la frase “El dinero no da la felicidad”, usted sostiene que “La felicidad no da dinero”…
Claro. Se elogia mucho la felicidad, pero también hay que ver que la felicidad no da dinero… Hay que decirlo todo. Pero sí que es cierto que tiene una relación dialéctica con el dinero y que pasa en otros libros míos, porque el dinero y las situaciones económicas en otros libros pasan desapercibidos, parece que los personajes en muchísimas novelas nadie paga el recibo de la luz, van a Venecia pero nadie te explica de dónde ha salido el dinero, etc… Hay muchos personajes literarios que viven con unas condiciones económicamente resueltas que yo no me las creo. Y sabiendo que en Literatura no hay temas vírgenes, creo que ese es un tema en el que todavía se puede explorar mucho. En ese sentido, me interesó mucho “Salto de mata”, como se tradujo en España la autobiografía de Paul Auster, porque hablaba de sus problemas económicos, cuando hoy lees otras autobiografías de escritores que parece que vivían de la máquina de ventilación asistida…


Y aquí se cuela en la conversación Encarni, una de las imprescindibles columnas vertebrales que sostienen la exquisita editorial Páginas de Espuma, y la conversación se torna en un amistoso off de record a la espera de un taxi que les lleve a la estación de trenes que van hacia el norte: Atocha – Chamartín – Abando…   

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Jim & jhon